JOHN BALAN

IN MEMORIAN

Manuel Outeda  ( 14 /01/1934 ) ( 19 /03/2008 ) máis coñocido por JOHN BALAN


Con motivo do aniversario do falecemento de John Balan, comparto este artigo de Javier Campos Calvo-Sotelo :

Manuel Outeda -John Balan, el “hombre orquesta”.

John Balan es quizá el mejor exponente del gallego que sobrevivió en la posguerra gracias a su ingenio. Plenamente autodidacta, en el vértice opuesto a toda formación normalizada, Balan representa una forma de vida y actividad neojuglaresca llamada a desaparecer y de la que tal vez haya sido uno de sus últimos representantes. La entrevista que mantuvimos con él tuvo lugar el 8 de agosto de 2007 en el asilo de ancianos de Pontevedra, donde permanecía ingresado tras sufrir recientemente un trombo que le dejó paralizada la mitad derecha del cuerpo. Tras su fallecimiento el 19 de marzo de 2008 este testimonio cobra un valor especial. 

Balan tenía una gran capacidad para imitar sonidos y una imaginación desbordante. Se inició en la vida bohemia improvisando espectáculos en tabernas o en el trolebús Pontevedra-Marín, caracterizado siempre con un sombrero Stetson, corbata tejana y botas camperas. Se cuenta que imbuido de su papel de animador, en 1964 llegó a “asaltar” el tren Santiago-Vigo con tanta pasión que los aterrados pasajeros le entregaron sus pertenencias. Fue cantante de orquesta, vocalista de grupos de música ligera y animador de discotecas y fiestas privadas. Lo mismo escenificaba películas con argumento y guión propios -La muerte es inoxidable, El callejón de las vírgenes distraídas- en las que se hacía cargo de todos los personajes e interpretaba a la vez la banda sonora, que daba conciertos tocando una puerta con la que reproducía los bajos y la percusión, y utilizaba la voz para el resto de los instrumentos. 

Una breve semblanza biográfica de este cantante y humorista puede contribuir a captar el entorno social e histórico que constituyó la realidad diaria de muchos habitantes de las clases gallegas menos favorecidas tras la guerra y en determinados casos hasta pasada la transición. Su nombre real era Manuel Outeda, adoptó el de John Balan porque “sonaba a extranjero” y “nadie es profeta en su tierra”. Balan nació en Seijo (Seixo), lugar de Marín (Pontevedra). No tenía una conciencia muy clara de su propia edad: en un principio afirmó tener 72 años y haber nacido en 1935, pero resultaba claro que no lo sabía con certeza. De sus padres o posibles hermanos no hubo forma de obtener información alguna, tal vez su infancia y entorno familiar no fueron afortunados. Nunca se casó ni tuvo hijos, lo que justificaba sosteniendo que él no tuvo “conversación para enamorar”. Balan recordaba que tras la guerra civil hubo mucha pobreza; él fue un mendigo “de los de pedir limosna” desde la infancia y callejeando descalzo. En su juventud trabajó como pescador faenando en una embarcación en la ría de Pontevedra, pero tuvo que dejarlo porque se mareaba. Siendo ya relativamente conocido a escala local aún tuvo que ponerse a ayudar a descargar bultos de peso a viajantes para salir adelante. En relación a estos años afirmaba que durante el mandato de Franco pasó hambre y fueron reales la censura y la represión, pero que la gente era mejor, “había más respeto y orden”. En cuanto a la transición a la democracia opinaba que fue “demasiado radical” (demasiado rápida). Y respecto de la actualidad opinaba que el rock y demás géneros de la música ligera moderna “son una porquería”, y que a la gente de hoy “le sobra soberbia”. 

Su dedicación al espectáculo comenzó en bodegas terreñas donde él y un compañero montaban un sencillo escenario con unas tablas entre dos toneles vacíos, colocando un par de sábanas como cortinas. En su Marín natal comenzó a actuar en bares (no había cafeterías) alrededor de 1950. A lo largo de esta etapa cantó/tocó mucho en bares, cafeterías y salas de fiestas, así como en casi cualquier espacio que lo permitiera. El método que practicaba era casi siempre el mismo: iniciaba su interpretación de los boleros de moda a partir de captar un momento oportuno; los clientes echaban monedas a voluntad al terminar. A veces algún bar le daba un dinero fijo por ir. En esta fase de juventud Balan no pasó de ser un animador ocasional que mendigaba en locales donde se le admitía en virtud de su capacidad para atraer y entretener a la clientela. 

La necesidad y el deseo de mejorar le impulsaron regularmente a viajar en busca de otros horizontes profesionales. Aún joven marchó a Santiago, donde actuaba en los bares de la Rúa del Villar; también cantó en el más señorial café Derby, pero fue expulsado de mala manera por el jefe del local porque “restaba categoría”. Sin embargo Balan se hizo famoso pronto dentro de su entorno próximo y rápidamente empezó a ser muy conocido en Galicia. En 1953 intervino con enorme éxito en el Teatro Principal de Santiago, a donde lo habían llevado los estudiantes de la universidad, quienes solían celebrar ruidosamente su ingenio en las tascas y mentideros de la ciudad. En 1956 se desplazó a La Coruña, donde inició una nueva etapa en calidad de atracción compartida: tocó con la Orquesta Sintonía, que en aquel entonces dirigía Antonio Breijo Portela. En aquella formación se repartían unas 30-40.000 pesetas por actuación entre 15 personas a partes iguales. Con ese dinero Balan no cubría siquiera los gastos de pensión, por lo que finalmente dejó el puesto. De regreso en Pontevedra, en torno a 1959, fichó por la orquesta Palma, entonces dirigida por Higinio Pérez Insúa. Como tantos compatriotas, Balan optó finalmente por emigrar. En 1969 estuvo tres meses en Summerset, junto a Londres. Allí se ganaba la vida lavando platos pero aún se las ingenió para conquistar una reputación merced a sus habilidades; de hecho le llegaron a ofrecer el actuar en un programa de televisión, pero él se negó por sus 

“obligaciones profesionales”. En 1970 regresó a Seixo, retomando la “vida bohemia” en la Galicia natal; actuó en El Mosquito de Vigo, donde obtuvo un éxito apoteósico en más de una ocasión. A lo largo de estos años Balan consolidó un cierto renombre que sobrepasaba el límite de la actuación vecinal e improvisada. Finalmente, en 1975, con el despertar del populismo mediático, apareció en dos ocasiones en el programa televisivo Directísimo de José María Íñigo. Ello le abrió algunas puertas: intervino a continuación como telonero de Fernando Esteso en la plaza de Toros de Valencia y en Castellón. También fue entonces a varias salas de fiestas conocidas, presentado por José Domingo Castaño. 

De regreso en Galicia, justo en torno a 1975 y siguientes años, John Balan -ahora investido con la aureola televisiva- se presentó en calidad de atracción destacada en varias celebraciones de entidad, sobre todo las de determinadas localidades costeras como Sangenjo (así lo pronunciaba), Rajó (ídem) o El Grove. La cantidad más elevada que llegó a percibir por una actuación fue de 90.000 pesetas, en 1977. Al final de su vida recibió diversas formas de reconocimiento a su labor, como la concesión de algunos galardones y celebración de homenajes. En concreto, hubo un acto en su honor el sábado 4 de agosto de 2007 en el cine de su parroquia natal de Seixo (Marín), organizado por el Grupo Cultural Ronsel, de la localidad. La celebración llevó por título -que eligió el propio interesado-: “John Balan, una vida bohemia”, y en septiembre de 2007 se preparaba un acto similar en su honor. En la actualidad la plaza de Seixo junto a la casa donde nació lleva su nombre artístico. 

A su manera Balan difundió una música básicamente latina, la predominante en el gusto de las clases populares gallegas a lo largo de los años de la posguerra y siguientes, abundando en géneros como el pasodoble, el tango, la rumba, la guaracha, la cumbia y otros análogos de raíz iberoamericana, pero donde obtuvo un mayor éxito –según él mismo- fue con los boleros de Antonio Machín. Su fuente de información era la radio, entresacando de oído las melodías en boga y ensayando siempre por su cuenta. 

En el plano artístico sus actuaciones y trayectoria seudoprofesional representan la antítesis de la academia. La música en que se inspiraba ciertamente no era original suya, pero sí y mucho el despliegue de facultades rítmico-melódicas y tímbricas que demostraba en la ejecución, gracias a un oído e intuición innatos. En el momento de la actuación Balan generalmente tocaba y cantaba de espaldas a una puerta de madera. Con las yemas de los dedos tamborileaba el ritmo, y con la voz imitaba diversos instrumentos y cantaba. Los resultados de un procedimiento tan rudimentario eran asombrosos: Balan lograba una musicalidad entre cómica y fiel al original que le garantizaba el éxito. 

En síntesis, John Balan es un magnífico ejemplo de ingenio natural acuciado por el hambre y la miseria. Representa el espectáculo sencillo y directo que emplea materiales tan inmediatos y cotidianos como una simple puerta, que entretiene a gentes de todas las edades y condiciones sociales y cuyos méritos son apreciables y disfrutables en el acto, sin mediación formativa alguna, en el mejor estilo de estas tradiciones marginales que han llegado hasta nuestros días. Sobresalen en su persona el talento natural – especialmente un oído tímbrico y rítmico extraordinarios- y la no menos llamativa destreza para una facultad tan olvidada por la cultura oficial de occidente como es la improvisación. Su aparente olvido de detalles y carencia absoluta de testimonios materiales confirma este carácter no museístico y basado en la filosofía del carpe díem que tantos funambulistas, juglares, predicantes, narradores, feriantes, titiriteros y otros actores peregrinos, anónimos y de vida errante, practicaron durante siglos en toda Europa. 

En estricta justicia y como señalábamos más arriba la figura de Manuel Outeda no tiene relación alguna con “la tradición” –en tanto que legado oral de profundas raíces-, ni gallega ni de otro orden. Su mismo seudónimo, los géneros que practicaba, el absoluto dar la espalda a todo tipo de estudios, conocimientos o patrimonio oral incluso, le sitúan en un plano alternativo. Probablemente este artista representa lo que toda tradición popular fue algún día, antes de conocer el proceso de redefinición, normalización o aplicación sistemática por el que generalmente llega hasta nosotros. Tal vez por ello no llegó a fundar escuela alguna; sus imitaciones permanecen como una creación eminentemente individual que rompe la rígida “socialidad” que muchos académicos quieren descubrir hoy en día en cualquier manifestación proveniente de la esfera de la cultura popular. 

Fai clic para acceder a T30909.pdf

4/08/2018:

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Ramón Rozas en el Diario de Pontevedra, 26/03/2018 :

http://ramonrozas.blogspot.com.es/2018/03/el-dinero-es-lo-unico-importante.html?m=1

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“El dinero es lo único importante”

Rue Saint-Antoine nº 170

Memoria ▶ Se han cumplido diez años de la muerte del hombre orquesta, John Balan, y pocos recuerdos más precisos para conocer su origen artístico que este encuentro estelar publicado en Diario de Pontevedra el 30 de agosto de 1966 con Pedro A. Rivas. Un desafío para ambos. Un auténtico duelo al sol en el que es imposible mover una coma de sitio.

«Manuel Balán el hombre orquesta como él mismo se denominaba por un imperativo superior», así encabezaba yo, hace años-ya ha llovido tanto que la lluvia recogida se ha convertido en otro pantano de Entrepeñas-, una entrevista con el que hoy se llama John Balan, con acento en la A de ‘Ba’ para que tenga mejor asonancia yanqui, el Frank Sinatra español, suficientemente conocido por todos los públicos; nunca suficientemente escuchado, siempre suficientemente atractivo como espectáculo.

Manuel Balán Villanueva, natural de Seijo (ayuntamiento de Marín) es un gallego que no ha alcanzado fama universal porque el destino le cercó implacablemente cuando Manuel Balán, el hombre orquesta, iniciaba la marcha, en dirección ascensional, por el tortuoso camino que discurre entre ese bosque de intrigas, celos y envidias que es un tablado teatral. No fue un amor imposible, ni un desengaño amoroso; ni una infidelidad, ni siquira el fracaso. Fue el servicio militar obligatorio.

Otra vez John Balan que perturba a Manuel Balán. Los clientes del café-bar donde se desarrolla la entrevista detienen sus juegos. «Con ustedes John Balan, el Sinatra español, que interpreta «No te cortes la melena que me sometes al tormento, y tras de tan dura pena, me muero de seeeeeentimiento…». John Balan ha concluido. Los aplausos de los clientes provocan la risa en John Balan.

¿Hay alguna mujer en su vida?

No, no. Adoro la vida nada más. Ignoro como son las mujeres. cómo hablan o piensan; qué piensan o hablan de mí; si les atraigo o les soy repulsivo. Cuando canto, o actuo en un café las observo, intento pasar el muro de sus ojos e ir un poco más allá. Siempre encontré, encima del muro, un alambre de espino que me lastimaba.

¿No intentó cortar usted el alambre?

¿Con qué tijeras? No he tenido nunca la conversación suficiente y agradable para enamorar o conquistar una mujer. Alguna vez que vencí el miedo, estaban comprometidas. Eran chicas simpáticas, atractivas, cariñosas. Escucharon pacientemente las pocas palabras que yo pude decirles y al final me respondieron que no podían. Pudo más en ellas el amor que su pena hacia mi soledad.

Pero, ¿les habló usted de amor?

No. Desconozco lo que es el amor, aunque ello no significa que no crea en él. A veces creo y a veces no.

¿Por qué se llama usted ahora John Balan y no Manuel Balán?

El artista nunca debe usar el nombre propio. Es contraproducente, Manuel Balán es demasiado vulgar. En cambio John Balan, suena a artista caro.

¿Porque esa constante inclinación hacia lo norteamericano? ¿Porque desea usted ser yanqui?

Es un complejo que yo advierto en mí, que es más poderoso que yo. He buscado una explicación, pero no la encuentro. Incluso pensé reprimirme, pensé no imitar a los norteamericanos. Sin embargo, hay días en que los impulsos son más fuertes que yo y si no represento a John Balan en una película, no resisto. Tendría que suicidarme.

¿También ese impulso le obliga a vestirse como norteamericano? ¿A llevar pistola de juguete al cinto?

Yo a los americanos si los aprecio es porque tienen mucho dinero. Poseen el dinero del mundo. Sin embargo, la imaginación es una cosa y la realidad otra. Hoy a la juventud le da por ser ‘yé-yé’ y nadie les dice nada. A mí me da por ser norteamericano y ser español, que es el más grande orgullo que uno puede tener, y le parece mal a la gente. Ahora que los norteamericanos son un gran pueblo muy poderoso ¿Y sabe por qué? Porque tienen dinero. Brasil es tan grande como Estados Unidos ¿y qué? Nada. Sólo saben darle patadas al balón. En cambio Norteamérica ganó dos guerras…

En cambio ahora está perdiendo una en Vietnam ¿o no?

¡Bah! Están jugando a los soldaditos de plomo. Si quieren ganarla, la ganan.

Manuel Balán toma otra vez las riendas del diálogo y tacha de su mente a John Balan. No se escucha protesta alguna, solamente la letra de una canción: «No te me pongas triste, porque me mata tu carita de pena mi dulce amor… Sobre tu cadáver dejo caer». ¿Ha matado usted a John Balan?

John Balan no ha muerto ni morirá. Actúa cada domingo con el conjunto ‘Los Yankis’

¿Es que Manuel Balán ha estudiado solfeo?

No, John Balan se hizo a sí mismo. Sus extraordinarias condiciones le permiten aprender de memoria una canción con solo escucharla una vez. Incluso si es en inglés.

¿También ha estudiado inglés Manuel Balán?

No, pero John Balan, sí.

¿De oído, por correspondencia o con clases particulares?

De oído, como todo lo que yo hago. Salvo algunas letras de canciones que las leo dos o tres veces y luego las escucho con la orquesta para aprenderlas de memoria.

¿Gana más John Balan que Manuel Balán, el hombre orquesta?

John Balan gana de 700 a 1.000 pesetas por día de actuación. No puedo quejarme. Me va muy bien, pese a que nadie es profeta en su tierra.

¿Ha tenido suerte entonces?

Suerte no, trabajo. Yo no sé de que color es la suerte.

Rosa

Será, pero hasta que lo vea no lo creo.

¿Y qué tiene que ocurrir para que Manuel Balán sea contratado como actor para interpretar una película en Hollywood junto a Kim Novak?

Simplemente que se cumplan las ilusiones y fantasías que uno sueña. Nada más…

Y no hubo más, Manuel Balán, el hombre orquesta, como él se mismo se denomina por un imperativo superior, y John Balan, el cantante americanizado se han fundido de nuevo y uno ha desaparecido tras la personalidad y las reacciones del otro. El resultado es Manuel Balán Villanueva, de 36 años, soltero, natural de Seijo (Marín) artista desde los pies hasta la frente.

Publicado Diario de Pontevedra 26/03/2018

Fotografías: Camilo Gómez

Manuel Yañéz , emisión de la entrevista que le hizo Jesus Quintero ( El Loco de la Colina )a John Balan :

https://www.facebook.com/manuel.yanezcastro/posts/1593786284023264

DIARIO DE PONTEVEDRA, AÑO 2018

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Diario de Pontevedra 
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https://www.diariodepontevedra.es/articulo/o-morrazo/ultimo-bolero-john-balan/20180321172914971752.html

AUTORA : CAROLINA NEIRA.

https://www.diariodepontevedra.es/author/carolina-neira

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Marín y Pontevedra dijeron adiós a uno de sus artistas más peculiares y queridos hace exactamente una década, en la madrugada del 19 de marzo de 2008 Su legado sigue latiendo en su parroquia, especialmente en el Cine Seixo, donde se despidió de su gente siete meses antes de fallecer.

A la soledad del adiós y la permanencia en el recuerdo no siempre son cuestiones incompatibles. En las páginas de este mismo periódico, decía saber Manuel Jabois en 2006 que de John Balan “se acuerda mucha gente en Pontevedra. A distancia. Y los abrazos, con el mando”, en referencia a las pocas visitas que recibía cuando ya languidecía en el asilo Virgen del Camino de Pontevedra.

La histórica figura que se alzaba frente a las puertas y que las convertía, como un mago de la música, en bajos y baterías, falleció hace diez años. Sus boleros y esa personalidad inconfundible y complicada resuenan ahora en la memoria de Marín y especialmente en la de su Seixo natal. Fue en el cine de esta parroquia donde barría a cambio de poder ver los western que le permitían viajar dentro de cuatro paredes y que le hacían imaginar una vida al más puro estilo americano que él, gallego hasta la médula, se negó a abandonar.

Xosé Vilas, del Grupo Cultural Ronsel, siempre tuvo “unha relación moi fonda” con Balan por una cuestión de vecindad y recuerda los “horarios ingleses” del artista. “El comía sempre ás 12.00 horas, e ás 13.30 xa saía ca súa faria tocando polo camiño, buscando como ir a tomar café a Pontevedra, Bueu, Vigo ou a onde o levasen, porque moitas veces por diante da parada do autobús pasaba a xente co coche e levábano”.

No todos los motes por los que era conocido Manolo Outeda se los pusieron bocas ajenas. Él mismo fue quien se definió como o gran papador de fanecas. Este vicio gastronómico fue otro de los lazos que le mantuvo unido con Vilas hasta el final de sus días. “O meu avó pescábaas e vendíaas, por iso sempre viña pola casa”, rememora.

Como una suerte de cápsula del tiempo, el Cine Seixo llenó sus butacas el año pasado con la proyección de un documental realizado por la organización del Son de Marín, el evento musical más grande de la villa, en el que Vilas y Wladimir Dragossan, otro de sus grandes amigos y autor de una biografía del artista, configuran a Balan a través de una conversación teñida de nostalgia, anécdotas e historias que harían temblar a un buen literato. La pieza revela, incluso, algunos secretos patrimonio del círculo íntimo de Balan, como su faceta de dibujante. Parece, pues, que la definición de hombre-orquesta no le hacía justicia. Aún era más.

El 5 de agosto del 2007, siete meses antes de fallecer, fue también en este cine donde Balan se subió por última vez a las tablas de un escenario. Su estado de salud, después de haber pasado por un ictus, fue la razón por la que ya no estaba su puerta, ni tampoco esa alegría desbordante de los boleros que cantaba en los 80. “Foi un momento moi emotivo, porque o concerto converteuse nun monólogo sobre a súa vida”, relata Vilas, que se encargó de confirmar con el asilo la presencia de Balan ese día en Seixo, “a derradeira vez que estivo ca veciñanza da parroquia”.

La fama de Balan se dividía de una manera compleja, tal y como era su personalidad. Era respetado como artista por muchos, seguido de cerca por otros, pero también repudiado por algunos. Su forma de vivir no siempre fue entendida por aquellos que se cruzaban en su camino y su peculiar forma de comportarse dejaba, a veces, posos de incredulidad entre los vecinos de la parroquia.
Gestionar el dinero que ganaba nunca fue su fuerte, según apunta Vilas, que considera que “nos anos 80, que foi cando tivo o seu máximo apoxeo, de ter contado cun manager ou cunha persoa que mirara por el, tería sacado moita máis pasta”. Con su vitalismo y sus pies a medio pisar la tierra como único gestor de beneficios, el dinero se le escurría entre los dedos, sobre todo cuando se iba a Madrid, donde por una noche ganaba entre 20.000 y 25.000 pesetas, “o que gañaría aquí durante un mes tocando para unha orquestra”.

Pasados sus años dorados, Balan empezó a entrar en una época taciturna de su vida, bohemia, como él decía, en la que apenas actuaba y en la que acabó estancándose. “Nos últimos anos non evolucionou nada”, reconoce Vilas, que comprende que con el tiempo las actuaciones de Balan fuesen perdiendo su cariz anecdótico y novedoso.

Así las cosas, con poco dinero en los bolsillos, una salud que le traicionaba y con pocas oportunidades para salir de nuevo a cantar y a repiquetear en la puerta, Balan ingresó en el asilo pontevedrés, dispuesto a envejecer. Se le realizaron varios homenajes, tanto en Pontevedra como en Marín, y su figura siguió siendo recordada en Seixo a pesar de que la parroquia se sumiese en el silencio una vez se acabaron sus ensayos por las bocacalles del lugar.

La última vez que o home da porta actuó más allá de la provincia fue gracias a Miguel de Lira. El actor, que siempre ha reconocido que su recuncho favorito de Galicia es Santomé de Piñeiro, tenía en gran estima a Balan y siempre respetó su trabajo. Un día llamó a Vilas. Quería que el artista de Seixo actuase en una de las Ultranoites que el Grupo Chévere, del que es miembro De Lira, representaba con cierta frecuencia en la Sala Nasa. “Balan díxome que si, e incluso me dixo: Se me contratan, douche 1.000 pesetiñas”, ríe Vilas.

La casualidad quiso que el día del entierro de John Balan no se pudiese oficiar ni misa, ni funeral. Era Jueves Santo. Como revolución contra los cánones del más allá, los del más aquí rindieron homenaje “ao artista máis importante da parroquia”. Sus restos descansan en el cementerio de Santomé y su velatorio contó con la presencia de casi todos los vecinos, así como de diversas personalidades del mundo de la cultura y de la televisión, que le tenían un cariño especial después de su paso por la TVG y TVE.

“Tiempo es ya de que Galicia esté orgullosa de los suyos y de personas como Balan, que dedicaron su vida entera al arte. Nuestra tierra pierde un artista irrepetible, un icono que conforma las páginas más afables de la historia de nuestro tiempo, una leyenda de superación de dificultades que pasó de la nada a lo más alto”. Las palabras de Wladimir Dragossan resonaron seguidas de un aplauso sostenido, de un adiós colectivo a un hombre que vivió siendo lo que quiso ser, que consiguió viajar a Nueva York después de años convirtiendo Marín y Pontevedra en el Oeste de la ficción más añeja, un hombre al que “por suposto que é importante lembrar” para que así nadie se quede sin saber que un día hubo un cowboy en Pontevedra, que nació siendo Manolo Outeda pero vivió y murió encumbrado como John Balan.

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FOTOS DIARIO DE PONTEVEDRA

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08/03/2018

PEDRO DE LORENZO Y MACIAS, recorda a John :

JOHN BALAN EL YANKEE GALLEGO.

(Memorando mis años de niñez. Hubo personajes que dejaron huella en nuestro caminar. Lo conocí: alegre, campechano. Comparte su foto Don Rafael Pintos, que vivió muchas experiencias televisivas con el inolvidable John. Estarás siempre en nuestra memoria).Nuestro inolvidable amigo nació en Seijo; no sabemos la fecha, era su misterio. Su nombre Manuel Outeda. Se reencarnó en un vaquero tejano “¡cuidado forastero! Sus parodias eran originales, llenas de un humor de aires de retranca y su fantasía. Normalizó el Inglés Yankee, lo dominaba a su antojo.

De pequeño lo veíamos vestido de vaquero, con sus sombreros tejanos, llamativos y envidia en aquellos años infantiles. Entraba en el Moderno, calentaba sus nudillos sobre la sufrida puerta, manaba su música, humor, shows. Nos entretenía.

En aquellos años se hablaba de sus heroicidades. Viajaba en el tren, de vapor, antiguo, lento y con su encanto de aventuras. Su ajustó el sombrero, cubrió la cara como un cuatrero, empuño un revolver de juguete, imitó disparos con sus cuerdas vocales. Todos los pasajeros al suelo y sus objetos encima del banco. Montaba el show y le dieron un garrotazo de aupa. Lo perdonaron. Nos comentaba años después sus dolores y el gran chichón en su pétrea cabezota.

Una lechera llevaba en su cabeza el cántaro lleno de leche, que tenía que distribuir en ciertas casas. Se puso detrás e imitó el sonido amenazador de un bus. La lechera se asustó y tiró el cántaro. Le salió cara la broma, pero entonces tenía fama y dinero.Los tiempos de lo año 50 del siglo pasado eran de sencillez; las personas buscaban el sustento trayendo leche de las aldeas, madera, carbón. Era trabajo penoso, duro y poco remunerado.

Así en mi niñez se agrandaba mi admiración en este gran hombre orquesta. Ausente, unos años de esta hermosa ciudad, al regreso tuve el honor de conocerle y compartir algunos ratos con él.
En algunas comidas de empresa le invitábamos y nos contaban sus andanzas, con ese humor socarrón de nuestra tierra. Hacía una parodia entre pistoleros, con su original inglés, plastificando un duelo al amanecer. Nos deleitaba con su música natural, ayudado por la sufridora puerta, sus cantos de esencia de cabaret.
En diciembre, el día de los Santos Inocentes, de 1993 celebrábamos una cena de compañerismo en el Club de Tenis Pontevedra. Lo invitamos al evento. Hubo que afinar una puerta a sus exigencias. Comenzó su actuación y recordamos tiempos de antaño.
“Estuve en Estados Unidos. Por delicadeza, me presenté en Casa Blanca. Me dio el alto, un pistolero disfrazado de gánster; buen traje, zapatos y un sombrero esperpéntico. Le dije: Dile a Buhs que John Balan quiere saludarle. Esperé fumando un puro de sabor oeste. Llega el matón y me increpa, “El presidente está ocupado”. Le dije “El se lo pierde”.
Uno de los comensales le preguntó sus experiencias en el misterioso barrio de la Moreira. Sonriendo, colocando su sombrero, se desbocó: “Fueron unos años muy entrañables; se respiraban un aire fresco de amistad, y alegría. Actuaba muchas horas, venían muchos. ¡Sí! Muchos hombres. Vosotros dos eras socios perpetuos, os daban crédito”.
Las carcajadas llenaron el comedor. Las mujeres de ambos estaban de un cabreo de revote político. Nuestras bromas las contagiaron e indultaron a sus apenados maridos.
Mi amigo John terminó alegrando la vida a los mayores en el asilo. En el 2009 se fue a la otra vida con sus bártulos, llenos de anécdotas, historietas, de su amor a su terriña y a su personaje del Vaquero Marinense.

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https://www.facebook.com/pedrodelorenzoymacias/posts/230886630790002

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foto : Xoan Arco da Vella

Cada certo tempo pasan polas nosas vidas persoaxes que fanse parte nosa, que sempre os levaremos connosco aló donde estemos.

Neste recordatorio vou recollendo unha serie de artigos, fotos, vídeos etc. que vou encontrando sobre John, e o meu homenaxe hacia él, comenzo…..

Son varios os recordatorios sobre John Balan na obra de Wladimir Dragossán ( Rafael Pintos ) sobre o artista de Seixo .

De entre eles aparece un dos meus , que amablemente llo transmitín a Wladimir para que publicase nesta biografía , e outro que con permiso do meu amigo Rafael vou publicar aquí , debido a que esta anécdota sucedeu na miña parroquia de Cerponzons.

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1997, fai 21 anos que John Balan estivo na discoteca La Luna…..

DON LUIS BASALO ( Propietario de la discoteca La Luna )

En el año 1997 John Balan actuó por última vez en la sala de fiestas La Luna , se dieron cita más de dos mil quinientas personas. Estaba literalmente abarrotada. John hizo su aparición en el descanso de la orquesta. Su pase duró sesenta minutos a petición del público , al que obsequió con siete canciones más . Todo ésto para sacrificio del dueño de la sala – un servidor – que en todo momento sostuve detrás la puerta con la que actuaba frente al público. La puerta fue previamente elegida por Balan que estuvo una hora escogiendo el mejor sonido , puerta a puerta . Se trataba de la puerta del W.C. de señoras , que al parecer respondía a las características acústicas más favorables.

John me animaba diciéndome : ” Luisiño ! Estamos cortando orellas e rabos ¡aguanta ! ¡Aguanta ! “. Mientras , me tocaba en la mano para que soportase aquello , pero yo pese a todo le contestaba : ” Acaba John que yo ya no aguanto más “.

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LA MUERTE ES INOXIDABLE, ¿QUIÉN ROBÓ LAS PERAS DEL CEMENTERIO ?

Quen non lembra estas frases ? , fai 10 anos que nos deixou JOHN BALAN ,sempre o recordaréi , este e ou meu homenaxe para este gran artista .

Nunca che esqueceremos.

O show vai comezar :

https://youtu.be/Qz7fN4wAiL4

Quen de vós non lembra ou ten oído falar de John Balan ?

Os meus recordos remóntanse a aqueles anos no programa de TVE que presentaba José Mª Iñigo que levaba por nome Directisimo.

Lembro de velo actuar coa súa orquestra nas festas de Santo Paio xunto uns cuantos veciños da parroquia .

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Foi por mor de empezar a traballar na empresa en que levo toda vida laboral cando comezou a nosa amizade , o de cando en vez achegábase pola miña tenda e parábase a probar as americanas de pata de galo e príncipe de Gales que tanto lle gustaban.Ao pouco adoitaba facernos unha representación da súa famosísima obra ” Quen roubou as peras do cemiterio ” un espectáculo escoitalo , iso non ten prezo .

Aínda que non pertence á miña parroquia , o meu desexo é telo xunto aos meus veciños no apartado de músicos .

Aquí podedes ver unha das súas famosísimas actuacións e poder así volver a vista atrás por un momento.

Espero que pasedes un intre agradable e cun sorriso lembrando ao noso gran J.Balan !

https://youtu.be/CgbDQotj47Q

Artigo do País :

http://elpais.com/diario/2007/03/28/galicia/1175077107_850215.html

Un entierro diferente :

https://www.youtube.com/watch?v=MEtBTIVhPRA&sns=em

http://pontevedraviva.com/cultura/39301/john-balan-son-de-marin-exposicion-documental-festival-saljariteiros/

https://pontevedraviva.com/opinion/4749/motivos-admirar-john-balan-alexander-vortice/

https://gl.m.wikipedia.org/wiki/John_Balan

Algunos vídeos más:

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10 /09/2017

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2017/09/10/marin-homenajea-antonio-fernandez-john/1747566.html

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http://www.farodevigo.es/opinion/2017/09/09/john-balan-yanqui-gallego/1747027.html

03/12/2017

Un artigo  de Salvador Rodríguez no Faro de Vigo :

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Diario de Pontevedra, año de 1986

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Diario de Pontevedra, año de 1982

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Diario de pontevedra, año de 1979

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DIARIO DE PONTEVEDRA , AÑO DE 1975

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AÑO 1974

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DIARIO DE PONTEVEDRA, AÑO 1973

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Vídeo realizado por José Luis 

https://youtu.be/3NnstTrjryk

AÑO 1966, Festividad de la Patrona de los músicos :

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Xosé Iglesias Fernández (BUXÁN) :

“HOMENAXE A JOHN BALAN”

Fai uns meses, o meu bo amigo Benito, do grupo “Os Saljariteiros” pedíume para a homenaxe ó mariñense de pro, John Balan, unha cantiguiña para cantala os nenos dun cole da vila, no “Son de Marín” no Parque Eguren

Por mor do Covid, os rapaces non puideron cantala, e Benito, grabaouna coa zanfona para proxectala durante a homenaxe que se lle rendíu.

Acabo de atopala na Canle de You Tube de Beni. Así que aí vai xunto co texto:

JOHN BALAN

Vímosvos falar dun home,

que era toda unha orquesta.

O seu nome era John Balan,

e facía el solo a festa.
Arrimábase a unha porta,

pra facer a percusión,

e cos sons da súa boca

tocaba calquer canción.
Facía o són da trompeta,

tamén o do saxofón,

e coas maus arremedaba,

como se toca o trombón.
Imitaba o son do trole,

pitando de tal maneira

que asustaba ós caminantes,

que iban cos ovos pra feira.
Mentras esperaba o turno,

pra poder cortar o pelo,

contaba pelis do oeste,

vestido igual cun vaqueiro.
Percorreu toda Galicia

e ata America, foi dar,

e fixéronlle un programa

que dou moito que falar.
Nos seus derradeiros anos,

era toda unha ledicia,

miralo en moitos programas,

da TV de Galicia.
Sempre na nosa memoria,

polo seu gran corazón,

hoxe vimos a cantarlle,

e dedicarlle esta canción.

Éste é o enlace : https://youtu.be/a04nOGgIwIc

2 comentarios en “JOHN BALAN

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