A TORMENTA PERFECTA DO ANO 1932

Fai un tempo estivera visitando ao noso veciño D. José Señoráns (DEP), estivemos falando de moitas cousas, entre as que falamos saíu o tema da tormenta que padeceron os nosos antepasados no ano 1932, Señoráns tiña daquela cinco anos e recordaba perfectamente a visita do Gobernador Civil a casa do seu pai, eran amigos de facía moito tempo, pero esta vez a visita do Gobernador á súa casa era porque debido á tormenta non se salvaron ningún cristal das fiestras, nin nas casas dos seus veciños de Tilve, Pidre e demais lugares.
Hoxe, que se cumpren anos do sucedido en Pontevedra é en varias das súas parroquias, entre elas Cerponzóns, ao fío do que ocurre por certas partes de España, recollín varios artigos que falaron sobre esta catástrofe ocorrida fai 89 anos.

Foi un 15 de Setembro de 1932. ( Rafael L. Torre , Faro de Vigo 17/12/2017 )

La tormenta perfecta de 1932 

Una combinación endemoniada de aguacero, granizo, vendaval, rayos y truenos asoló Pontevedra en apenas diez minutos
Aquel calor sofocante no resultaba normal y anunciaba una tormenta inminente. Nadie imaginaba, sin embargo, que iba a tratarse de una tormenta perfecta en su sentido más aterrador y cinematográfico.
Solo duró diez minutos, pero fueron diez minutos eternos. Los peores diez minutos de las vidas de muchos pontevedreses, que dejaron marcados en sus memorias una huella imborrable. Los más agoreros creyeron que llegaba el fin del mundo. Todo ocurrió entre las 17,10h. y las 17,20h. del jueves, 15 de septiembre de 1932. Por tanto, acaban de cumplirse ochenta y cinco años. 

Una conjunción absoluta de torrencial aguacero y enorme granizo, gran vendaval y potente descarga de rayos y truenos, de efectos auténticamente devastadores. Para unos fue un ciclón y una tempestad para otros. Los meteorólogos actuales habrían anunciado una ciclogénesis explosiva, con nombre propio incluido, como el temporal Ana que acaba de sacudirnos. 

“Cuando paró de llover, la población ofrecía una estampa de guerra”. 

El barrio de O Burgo, inundado tras la tormenta. // Revista Cedofeita/ Reproducción Rafa Vázquez 
Así describió al día siguiente un periódico local la catastrófica situación. Ese panorama desolador contempló con sus propios ojos el gobernador civil, Ángel del Castillo López, cuando hizo un recorrido en coche por toda la ciudad, en compañía del comandante Bermúdez de Castro, jefe del Regimiento de Artillería nº 15 y del arquitecto municipal, Emilio Quiroga Losada. Por su parte, el alcalde Osorio Tafall hizo lo propio y no dejó ninguna parroquia sin visitar, acompañado del concejal Poza Juncal. 

Cortados los servicios de teléfonos y telégrafos, la observación directa resultó la única manera de evaluar la magnitud de la catástrofe que acababa de asolar Pontevedra. 

La voz de alarma saltó cuando se tuvo conocimiento del desplome en El Borrón del taller de carrocería de automóviles de Emilio Hermida. Primero voló la cubierta de teja y una vez el techo al aire, se desplomó su estructura, tanto las vigas como las paredes. Los operarios José Estévez y José Franco apenas dispusieron del tiempo justo para salir corriendo. Luego vieron revolverse entre los escombros a su jefe un tanto aturdido, pero sin ninguna herida grave. 

El Hospital Provincial entró en zafarrancho de combate para evacuar la sala de La Milagrosa, que estaba llena de enfermas de tuberculosis. El vendaval dejó sin puertas ni ventanas esa parte del centro sanitario. Igualmente el Asilo de Ancianos sufrió un duro castigo y los acogidos se refugiaron como pudieron en su zona menos castigada 

Una parte del tejado de la Iglesia de Santa María se cayó, pero el templo estaba vacío y no afectó a ningún feligrés. Y la cruz que coronaba una torre de La Peregrina quedó totalmente doblada. 

Las Palmeras y la Alameda ofrecieron una imagen desoladora, con árboles arrancados de cuajo y ramas cubriendo los suelos. 

Centenares de cristales de ventanas saltaron por los aires al no soportar el golpeo de las bolas de granizo con una fuerza inusitada, sobre todo en las viviendas más orientadas hacia el Sur. Igualmente volaron las tejas de muchas casas y algunas chimeneas tampoco aguantaron la sacudida del vendaval y se desplomaron inevitablemente. 

Ante las quejas de los vecinos, el gobernador civil dictó una circular contra “la falta de escrúpulo de algunos comerciantes” y prohibió la subida del precio de cristales y tejas para las reposiciones necesarias. Ángel del Castillo amenazó a aquellos industriales con duras sanciones. 

La única nota favorable en medio del caos imperante fue que el Lérez no sufrió ningún desbordamiento. Solo resultó afectado el ultramarinos de Valentín Muiños, el comerciante pontevedrés que siempre pagó los platos rotos de cualquier inundación por su proximidad al río. Su almacén abría la plaza de Valentín García Escudero, frente al puente del Burgo. 

La ciudad permaneció sin luz eléctrica durante toda la noche con carácter preventivo, a fin de evitar los incendios por cortocircuitos. Soldados de Artillería realizaron un amplio despliegue por calles y plazas para garantizar el orden público y soslayar cualquier acto de robo y pillería. 

Por razones obvias, campesinos y agricultores se llevaron la peor parte. Lérez, Marcón y Cerponzóns resultaron las parroquias más castigadas. La hecatombe no respetó una sola cosecha de maíz o vino, y verduras, tomates y pimientos también sufrieron un duro castigo. 

El azar dispuso que el presidente del Gobierno, Manuel Azaña, y el ministro de la Gobernación, Casares Quiroga, tuvieran comprometida aquel fin de semana una estancia en A Coruña. Ante el cariz del siniestro, recompusieron su agenda oficial y efectuaron una rápida visita a Pontevedra y Vigo. 

Os nosos veciños é parientes, pasando pola casa de Mila.

Publicación do ano 1932, que di ó pe da foto; El gobernador civil recorriendo los lugares mas afectados, castigados, en San Vicente de Cerponzones, con los vecinos damnificados

La lluvia deslució un tanto su estancia en el Palacio Provincial al mediodía de aquel 20, cinco días después de la catástrofe. No obstante, la recepción fue muy cálida. Azaña y Casares se mostraron cercanos y receptivos ante los dirigentes de la Federación Agrícola Provincial, que enumeraron sus pérdidas y pidieron ayudas. La Dirección General de Agricultura enseguida movilizó al personal del Servicio Agronómico para visitar a los damnificados y evaluar los daños con prontitud y en detalle. 

El diputado radical Emiliano Iglesias fue el primer político que reclamó una acción decidida del Gobierno de la República. A finales del mes de septiembre, Bibiano Fernández Osorio Tafall, Laureano Gómez Paratcha y Joaquín Poza Juncal viajaron a Madrid para realizar diversas gestiones. A su regreso, anunciaron el envío de un millón de pesetas, que era una cantidad muy importante, para repartir entre los perjudicados. 

Cuatro meses después, solo habían llegado 175.000 pesetas del Ministerio de la Gobernación para reparaciones en obras públicas. Nadie sabía nada del millón anunciado. Y la prensa local empezó a hablar de falsas promesas y piadosos engaños. En definitiva, una cantinela bien conocida y repetida luego muchas otras veces.

http://amp.farodevigo.es/opinion/2017/12/17/tormenta-perfecta-1932-combinacion-endemoniada/1805464.html

http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2012/11/28/ochenta-anos-tormenta-perfecta/718448.html

A las cinco y media de la tarde del 15 de septiembre de 1932 se inició una tormenta que los pontevedreses recordarían durante décadas: un metro de agua cubrió Valentín García Escudero, casi ningún tejado de la ciudad logró salir indemne, se cayó el techo de una sala de la cárcel, arrancó todos los cristales de la galería del Hospital…

S. REGUEIRA – PONTEVEDRA La galería Sargadelos será escenario hoy a partir de las 20.30 horas de la presentación del número 16 de la revista Cedofeita. Será una nueva oportunidad de aproximarse desde distintas ópticas a la historia de la ciudad, la arquitectura de distintos espacios, los juegos populares… Y también a un hecho que solo recuerdan los pontevedreses de mayor edad, pero que marcó a una generación.

Se trata de la “tormenta perfecta” que hace 80 años, tras unos días de calor asfixiante, descargó en la ciudad en la tarde del 15 de septiembre. Benigno García Casalderrey, autor del artículo en el que se rememora la catástrofe meteorológica, explica que “ya eran las cinco y media cuando rayos, truenos, viento y granizo parecían estar en una desaforada competición. Árboles, tejados, vidrieras, chimeneas y todo aquello que osara ofrecer resistencia pasaba a ser el bocado más apetecido por aquel monstruo devastador”.

Los testigos aseguraban que la oscuridad llegó a ser tal “que desde una acera era imposible ver la de enfrente”.

Como resultado, se inundaron en O Burgo las inmediaciones del puente y en la plaza de Valentín García Escudero, relata Benigno García, el agua llega a alcanzar un metro. “Las calles semejaron por un tiempo ríos”.

Casi ningún tejado de la ciudad salió indemne y “tal era la cantidad de cascotes originados por los restos de tejas y vidrios que casi era imposible transitar”.

En el Hospital Provincial “no quedó ni un solo cristal de la galería, en el Asilo se derrumbó la chimenea, en el cárcel cayó la techumbre de una de las salas”, añade el autor, que va detallando otros daños, por ejemplo se inundó completamente la planta superior del Museo Arqueológico Provincial y el tendido eléctrico quedó destrozado.

“Ante tal situación”, explica Benigno García, cuyo artículo se basa en los recuerdos familiares, las informaciones recibidas de los mayores y las noticias de los periódicos de la época, “las autoridades locales para evitar desgracias personales tomaron la sabia decisión de cortar el servicio eléctrico”.

También se suspendió el tránsito de los tranvías y se restringió el paso de vehículos y de personas por las calles.

Y sin en la ciudad los daños fueron cuantiosisímos, en el rural la tormenta fue sencillamente devastadora. Benigno García incide en que se debe tener en cuenta “la época del año, septiembre, inicio de las cosechas: el vino, el maíz, los dos pilares fundamentales de la economía del rural, por aquel entonces muy precaria, echados a perder”.

“Lamentable era ayer el aspecto de la ciudad, pero fue en los viñedos, en los maizales, en las huertas próximas donde la devastación llegó a su máximo”, relataba la prensa de la época, “el admirable campo lerezano… lo dejó el temporal como paraje en el que se acaba de librar una espantosa batalla”.

El cronista también se preguntaba por los efectos en las muy pobres economías de las familias del rural: “¿Cómo será ahora el invierno falto de esos ingresos que representaban las espigas y los racimos destruidos en unos pocos minutos por la furia combinada del agua, el viento, el granizo y el rayo?”.

Al hacer balance de los destrozos, Benigno García explica que fueron Lérez, Cerponzóns y Alba las parroquias más afectadas y en ellas se situó el epicentro del “ciclón”, como le llamaron entonces. “No quiere decir esto”, añade el autor, “que las demás no padeciesen daños, pues importantes también fueron en Tomeza, Salcedo, Marcón y Mourente”.

El ingeniero jefe de la Sección de Agronomía que acompañó al gobernador civil en su visita para cuantificar los daños, cifró los desperfectos en 2 millones de las antiguas pesetas. Benigno García relata al detalle las idas, venidas y promesas de indemnizaciones por parte de las autoridades. Él cree que nunca llegó el dinero.

Encontramos tamén datos sobre este acontecemento no blog de : 

http://serpenties.blogspot.com.es/search/label/A%20GRAN%20TORMENTA%20DE%201932

Feitos acontecidos no ano 1932, que afectaron a nosa parroquia.
(Fonte: Cedofeita; La Vanguardia, publicado o Venres 16 de Setembro de 1932.                            

  ( ABC /Faro de Vigo).

Eran sobre as cinco e media da tarde, do 15 de Setembro de 1.932, cando raios, tronos, vento e sarabia parecían estar nunha desaforada competición, conta Benigno García Casalderrey,árboles,tejados, vidreiras, chemineas e todo aquilo que ousara ofrecer resistencia pasaba a ser bocado mais apeticible por aquel monstro desvastador, os pontevedreses recordarían este suceso durante décadas, un metro de auga cubriu a rúa Valentín García Escudero, case ningún tellado da cidade logrou saír indemne, caiu o teito dunha sala da carcel, arrancou todos os cristais da galería do hospital…. As autoridades da época deron orde de cortar o servizo eléctrico para evitar desgracias persoais, suspendeuse o tránsito dos tranvías e restrinxiuse o paso de vehículos e de persoas polas rúas.

No rural foi sinxelamente desvastador, era a época do ano do inicio das colleitas de maiz e do viño, os piares fundamentais da economía rural, naquela época xa moi precaria de por si, e botada a perder polo fenómeno meteorolóxico.

Ao facer balance dos estragos foron Lerez, Alba e Cerponzons, as parroquias mais afectadas e nelas situouse o epicentro do ciclón.

O enxeñeiro agrónomo que acompañou ao governador civil na súa visita para cuantificar os danos, cifrou os desastres en dous millóns de pesetas da época, relátanse as ídas e veñidas, para establecer a cuantía das indemnizacións pero crese que estas non chegaron nunca.

promhttp://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1932/09/25/025.html

5 comentarios en “A TORMENTA PERFECTA DO ANO 1932

  1. Merchy

    Que horror y que desgracia ver que el fruto del trabajo de toda una cosecha se echa a perder en 20 minutos; que angustia e incertidumbre de invierno.
    Yo recuerdo un temporal de niña pero no recuerdo que fuera tan tormentoso como ese, luego si y este lo recordarán mucha gente pues aunque ya pasó tiempo todavía está reciente en la historia, el Hortensia.

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      1. juanconsmendez

        Recuerdo perfectamente la forma en que mi abuela paterna me relato en varias ocasiones lo sucedido ese 15 de Septiembre, me comentó que pensaron que era el fin del Mundo, que duró muy poco, pero que fue desolador. Ese año no hubo cosecha de Vino ni Maíz y me comentó que muchos Eucaliptos y Pinos de grandes dimensiones fueron arrancados y destrozados de una forma increíble, el pánico sufrido aquella tarde de Septiembre, le acompaño el resto de Su Vida, con mucha angustia y temor.

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  2. Pingback: CERPONZÓNS, DATOS DE INTERÉS. – O Roque de Cerponzóns

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