A MILI DO ROQUE

FIRMES TODOS !


DEDICADO A TODOS AQUELLOS QUE COMPARTIMOS EL CIR Nº 13

Mención especial a mis queridos amigos Vicent García Devis, Antonio Martín Moreno , Antonio García Daponte, Francisco Caseny  Moga, Fernando Iglesias  Figueroa, Soso López, José Pereira Crespo, Jose Fraga Piñeiro, Jose Trasende Sorey, Iñaki Lavia…

Y también a los Alféreces  DURÁN y DAPENA

 

Visitando alguna página relacionada con los que hicimos el Servicio Militar me propuse realizar también una pequeña historia de mis recuerdos en la mili.

Las fotos que pongo, parte son de mi propiedad, parte son de algunos de los que hicieron la mili en Figueirido.

Espero que no les parezca mal a ninguno de ellos, por supuesto que doy permiso para que si algunas de las mías le valen, las pueden tomar.

MI LLEGADA AL CIR Nº 13

Me incorporé al CIR 13 de Figueirido, en Pontevedra, el 15 Enero de 1.979 y me licencié oficialmente  el 15 de Octubre de 1980.


Mi intención no era esa al principio, yo comencé a trabajar a los 16 años, en mi empresa la mayoría de los chicos que habían realizado el servicio militar pasaran por la Cruz Roja, era una manera de seguir trabajando a la vez que cumplías con los deberes de la patria. Por un día de servicio en la Cruz Roja tenías dos libres y podían ir a trabajar, a mis compañeros le iba de maravilla y a mi jefe también le convenía.

Para poder realizar el servicio militar por la Cruz Roja tuve que primero ser socorrista, mis compañeros de trabajo me habían indicado los pasos que tenía que hacer y así fue como después de realizar el curso obligatorio de socorrista estuve dos años realizando servicios en aquellos lugares que la Cruz Roja colaboraba.

Recuerdo hacer servicios en las playas, en el campo de fútbol de Pasaron, en el Pabellón de los Deportes, en la Plaza de Toros etc.

Pero cuál fue mi sorpresa que cuando me tocaba a mí ingresar en el CIR de Figueirido para realizar el campamento y la jura de bandera correspondiente antes de prestar mis servicios ya como soldado en la Cruz Roja, el teniente al mando de dicha organización me dijo que no iba de momento, que tenía que quedarme aún un tiempo más haciendo servicios de socorrista, mi enfado fue mayúsculo y no quise saber más, me fui voluntario para el CIR, gracias a un subteniente conocido de mi padre que me preparó el papeleo en unos días.

Mis primeros recuerdos, la llegada al CIR y encontrarse allí, en aquel alto, donde divisas un hermoso paisaje que nunca había visto desde ese punto.


Me destinaron a la 5ª Cía del Segundo Batallón, allí me fui encontrando con más voluntarios como yo, unos de Pontevedra, de Villagarcia, Vigo etc.

Como comentaba al principio, me incorporé el 15 de Enero de 1979 y preste juramento de fidelidad a la Bandera el 18 de Febrero de 1979, siendo el Teniente Coronel Martínez Posse el que firma en mi cartilla éste acontecimiento. De Coronel estaba al mando Manuel Rodríguez.

Cómo fui voluntario, el cambio de destino no se efectuó y me que deben el CIR con fecha de 28 de Febrero de 1979.

Comencé como R. Personal ( Subinstructor ), en poco tiempo, y cómo veía que me podía hacer Cabo, me alisté el 1 de Abril del 79 a dicho curso, finalizando el 30 de Mayo del mismo año.

En mi hoja de servicios indica que con fecha 11/06/1979 y según Orden del Cuerpo núm…162, es ascendido al empleo de CABO.


Poco tiempo después ya seguí con el curso para ser Cabo 1º, comenzando el día 15 de Junio y finalizándolo el 30 de Agosto.

En la misma hoja de servicios indica que con fecha 25/09/1979 y según Orden de Capitanía General de Región, es ascendido a CABO 1º.

 


El carnet indicaba las siguientes fechas :

ALGO MÁS SOBRE MI PASO EN EL SERVICIO MILITAR :

Mi primer recuerdo sobre mi entrada en el CIR Nº 13 de Figueirido se vincula con la partida desde mi parroquia, donde un subteniente que era amigo de un vecino mío me recogió un domingo a la tarde, en su coche subimos con él, mi padre, Joaquin Guiadanes y yo.

En poco tiempo estábamos en el CIR, recorrimos parte del acuartelamiento para que me fuese familiarizando y terminamos en el bar destinado a las visitas de todo aquel que no estuviese realizando el servicio militar y que subía al CIR por motivos de negocios o de visita a un familiar.

Me resultaba todo aquello completamente nuevo para mí, yo que tenía intención de pasarme la mili en la Cruz Roja me veía en un inmenso cuartel con cientos de soldados y de señores con bandas y estrellas en los hombros y en las gorras, estaba temeroso de lo que me podía pasar desde ese momento y con una ansiedad que al cabo de unos días palpaba también en todos mis compañeros de compañía.

Al cabo de unas horas se fueron y yo me presenté en el cuerpo de guardia, allí me indicaron la compañía a la que tenía que dirigirme, comenzaba una nueva vida, sin la protección de mis padres, me enfrentaba a mi primer reto de gran importancia, en este lugar me iba a quedar durante un largo tiempo y sólo yo era quién iba a dirigir mi futuro en esta nueva vida, donde tendría que someterme al sistema implantado de : si u si, cómo siempre decía el teniente Lara que tuve en mi compañía (al cabo de un tiempo desempeñamos la labor de llevar la compañía entre los dos, el como capitán y yo que fui cabo 1° con las funciones de suboficial).

Bien, al siguiente día comenzamos a conocernos los nuevos reclutas de la quinta compañía del segundo batallón, los primeros que estábamos en la compañía éramos los que nos habíamos anotado a realizar el servicio militar como voluntarios, cada día que iba pasando iban llegando reclutas de todas partes de España.

Así que fuimos los primeros en recibir el uniforme completo, el de faena y el de paseo, nos concedieron un número y nos enviaron a cortar la “melena”.

A las pocas horas ya estábamos formando con nuestra nueva indumentaria, que sería para nosotros como nuestra segunda piel, ya que la usaríamos hasta en muchas ocasiones como pijama.

Confieso que después de haberme sido denegada la entrada en la mili por la Cruz Roja busqué la manera de tener alguien con “enchufe” para pasar lo mejor posible la mili en el CIR….pues bien, al finalizar la jura de bandera y ser así un nuevo soldado empecé a realizar más guardias que el palo de la bandera ! Cuantas noches en la garita !

Quizás en el fondo vendría bien que la juventud pasase una temporada realizando la mili, seguramente aprenderían a valorar mucho más todo lo que tienen.

En fin, si preguntamos a todos aquellos que pasaron por servicio militar encontraríamos muchas opiniones, desde opiniones que dirían que fue el tiempo en que guarda gratos recuerdos, como las que dirían que durante ese tiempo le robaron un tiempo de su vida que no vivieron.

Recuerdo en especial a un chaval de Zamora, yo estaba hablando con un amigo de Almería, este amigo estaba deseando que terminara todo de una vez, tenía ganas de volver a su casa, mientras escuchaba esto el de Zamora nos decía que él estaba feliz, que era una suerte poder comer tres veces al día todos los días, cosa que él no lo podía hacer allá en su tierra, eso me dio en pensar en lo difícil que sería su vida para este chico, y en cambio otros lo teníamos más fácil, lo que me enseñó aquella vivencia en el servicio era que con el uniforme allí éramos todos iguales, no había distinciones, allí aprendí que lo más importante que tiene uno en su vida es tu compañero, el que estará ahí para echarte una mano en caso de necesidad, sin que te importase de donde procedía ni qué nivel social tuviese.

Con el paso del tiempo uno se va olvidando de muchas cosas, entre ellas las sucedidas en tu etapa del servicio militar, aún así intentaré hacer memoria de lo más destacado.

Comenzábamos el día con un toque de corneta que era el que nos levantaba de la cama, lo que conocíamos por DIANA, solamente teníamos que poner mínimo las botas y la gorra,salíamos al pasillo y nos poníamos firmes, el sargento o cabo primera de semana pasaba lista y al finalizar el recuento ordenaba romper filas, entonces nos aseábamos, hacíamos la cama y bajábamos a desayunar, eso sí formando de nuevo en el lugar indicado para nuestra compañía.

Después del desayuno cada uno ya tenía su obligación para todo el día, el Furriel la noche anterior ya la había dado a conocer, el “trabajo” de Furriel era el más odiado por la tropa, o el más querido dependiendo de cómo te llevases con él.

Una de las funciones del Furriel era de nombrar IMAGINARIAS.

Muchas noches el Furriel me puso Imaginarias ( función de vigilar los dormitorios por las noches), con el tiempo y haciéndote amistad con él podías llegar a un acuerdo donde te ponía la Imaginaria de turno en la primera hora o bien la última, de esta manera podías dormir un poco.

Los servicios que tenias normalmente siendo recluta eran aquellos que todo el mundo los odiaba, barrer, fregar y sobretodo el ir destinado a cocina, lo de pelar patatas era también uno de los lugares que te destinaban si tenías algún arresto, por ejemplo si llegabas a formar entre los últimos en llegar, también tenias tu premio de cocina cuando en el momento de revista, donde si no estabas aseado y tu ropa reluciente, tenias boleto directo para la cocina.

Si no tenias servicios entonces el destino que te esperaba era el de prepararte para saber desfilar, conocer el armamento, hacer gimnasia, ir a tiro etc.

Normalmente hacíamos la instrucción, los primeros días sin el CETME, y poco después con él, un descanso al cabo de unas horas , donde te acercabas al Hogar del Soldado, donde con los tíquets que teníamos nos servían para comprar el bocata y la cerveza, que bien nos caía !

Después también teníamos la hora de gimnasia, y también era especial, dado que al principio era muy básica, pero más adelante la realizábamos con el Cetme, cosa complicada eh !

Seguidamente, al finalizar la gimnasia, subíamos a dejar el Cetme en nuestro armero, bajábamos de nuevo y por supuesto formábamos otra vez más, de ahí íbamos a la ducha, todos juntos entrábamos en el enorme habitáculo que había para ello.

Uno de los soldados veteranos que había en la compañía era el encargado de pegarnos unos buenos manguerazos, a toda presión jajajajajajajajaja.

De las duchas subíamos a dejar nuestro jabón en la taquilla que teníamos cada uno de nosotros, las taquillas eran los lugares donde teníamos nuestra ropa, calzado, betún, rollo de papel higiénico, toalla, bebidas etc. Sus paredes interiores estaban decoradas con el gusto preferente de cada uno de los quintos, que si uno tenía la foto de su novia, otro tenía el,póster de su equipo de fútbol favorito, otros estampas de santos y muchos Fotografias de chicas semidesnudas….

En la taquilla también nos copia el PETATE, una bolsa de lona grande de color caqui con una serie de ojales metálicos en su parte superior para poder cerrarlo con un candado, era usado cuando nos íbamos de permiso o de maniobras para llevar nuestra pertenencias, como nuestra ropa para lavar.

En nuestra compañía, como en todas las demás, existían unos cuantos soldados veteranos que estaban destinados para dar instrucción a los reclutas, y también las correspondientes guardias que le tocaban por reglamento y el Furriel era el encargado de preparar el calendario para el reparto correspondiente.

Nosotros en época de reclutas estábamos exentos de hacer guardias o refuerzos hasta después de jurar bandera, a partir de ahí te caían guardias prácticamente casi todos los días.

Aún recuerdo aquella garita que siempre me tocaba en turno de tres de la mañana, estaba situada en la zona que controlaba el tanque del agua, cerca del lago de Castiñeiras, allí no había nadie, una pequeña garita de plástico y un foco.

Aquella garita, aparte de pequeña no se podía utilizar para resguardarte de la lluvia o del frío, si estabas dentro de ella podías ser cazado por el capitán de guardia que solía hacer visitas inesperadas y cogerte en las patatas.

Así que tocaba estar fuera, a la intemperie y con los ojos muy abiertos, aquellos años eran muy complicados y los atentados de Eta estaban al orden del día.

Bien, siguiendo con la etapa de recluta me recuerdo de las amistades que iba uno cogiendo con los más veteranos y con los suboficiales y oficiales, aún es hoy el día que sigo manteniendo relación con algunos de ellos.

Por las tardes, después de comer teníamos un tiempo de descanso, donde cada uno aprovechaba para según qué cosa le corriese más prisa, una llamada telefónica, una limpieza del cinturón, un café con los amiguetes o una siesta recuperadora del intenso día …

Después del momento de relax subíamos a las casetas que teníamos cada compañía para recibir la teórica, a veces también se usaba para recibir instrucción con el Cetme, esto ocurría cuando era época de lluvias y teníamos que abrigarnos en este lugar.

Después de realizar todo lo que estaba previsto para esa tarde, bien teórica como pudiera ser ir a tiro, nos tocaba el momento que mejor lo pasábamos, la mayoría nos acercábamos al Hogar del Soldado, allí siempre acompañados del abuelo ( soldado veterano a punto de licenciarse) que había que invitar por supuesto para tenerlo contento y que no nos metiera mucha brasa en la instrucción, ni por supuesto el Paso Ligero !

Aún así no faltaba algún veterano que tenían por costumbre realizar las NOVATADAS, algunas de ellas eran unas bromas muy crueles y de muy mal gusto, nunca me gustaron y nunca hice ninguna.

Los veteranos había que saber llevarlos, muchos de ellos que estaban a punto de licenciarse pasaban de todo y te podían dejar colgado por cualquier cosa, en su mente sólo existía una palabra “LA BLANCA“, denominación que tenía la cartilla militar que te entregaban al finalizar el servicio.

Después de estar en el Hogar del Soldado había quien iba a cenar, otros con el pollo asado y la bolsa de patatas fritas, acompañadas de las cervezas correspondientes, nos íbamos para la compañía, aún teníamos un poco de tiempo para charlar o jugar una partida.

Así fueron pasando los días hasta que llegó el día de la Jura de Bandera, todo un acontecimiento y el cual nosotros no estábamos acostumbrados a ver, eran cientos de personas que acudieron a vernos, estábamos emocionados y muy nerviosos por si algo saliese mal, como por ejemplo perder el paso durante el desfile, cosa que normalmente no sucedía porque los superiores ya se encargaban de dar las órdenes correspondientes para que en el desfile se apartasen a los más toscos y negados para coger el paso.

Después de la celebración de la Jura también quedamos sorprendidos de la gran comida que sirvieron, acostumbrados a unos menús racanos, ese día fue excepcional y si no mal recuerdo creo que nos pusieron un cocido espectacular !

Al finalizar la jornada llegó el momento de hacer él PETATE y marcharnos de permiso, unos días de descanso bien merecidos, y claro no faltaron las despedidas de compañeros, pues la mayoría se iban destinados a cuarteles de la geografía gallega y seguramente no nos volveríamos a ver.

Al llegar del permiso concedido por la Jura de Bandera ya me sentía un soldado que pronto me doy cuenta que empieza a hacer guardias y refuerzos prácticamente todos los días como os decía anteriormente, vista la situación no dude en presentarme al curso de Cabo, pues sus guardias eran completamente ajenas a estar en la garita y por supuesto con menos días de la realización de guardias.

Pero voy viendo que para librarse de las mayorías de estos servicios era ser Cabo 1º, y claro ya me veis a mi anotarme al curso, claro que tendría otras responsabilidades, pero me gustaba el desempeño que realizaban los Primeras y yo quería ser uno como ellos, además el sueldo estaba bien retribuido, de pasar de cobrar 300 pesetas al mes pasé a 3000.

Mi “enchufe” en el CIR no funcionó, creía que me iba a colocar en una oficina a escribir a máquina, yo de aquella tenía una buena media de pulsaciones dado que durante unos años había asistido a clases de maquina en la Academia Enot.

Bien, mi destino fue el de instructor de reclutas, allí me fui para una compañía del Primer Batallón a dar instrucción…..

Los primeros días tuve que ir aprendiendo de los más veteranos y de los suboficiales de mi compañía, al poco tiempo empezó a gustarme este destino, y pronto era capaz de llevar el peso de una compañía yo sólo a la hora de dar instrucción.

No recuerdo con exactitud, pero creo que di instrucción aproximadamente a 3000 reclutas a lo largo de mi etapa de Subinstructor, muchas juras de Bandera muchas horas de preparar a un tío que no sabía dar un paso con el pie correspondiente, ni sabía limpiar un zapato, ni hacer una cama etc.

Además de la función de dar instrucción tuve que desempeñar el cargo de Suboficial, todo lo relacionado con la Compañía a la que pertenecía, también cuando me tocaba Suboficial en el Cuerpo de Guardia, donde tengo pasado momentos surrealistas, el verter a un cubo, que se utilizaba para fregar el suelo, por un ventanuco de barrotes que tenía la puerta del Calabozo una botella de dos litros compuesta de CocaCola y Ginebra era de los más normal, que ni decir tiene que los que estaban en el calabozo eran conocidos, o bien compañeros de la misma compañía que la mía o bien conocidos de Pontevedra que estaban destinados en las otras siete compañías que había en el CIR.

Otras veces tenía la Semana del Pan, una función que se realizaba por la noche, yo era el responsable de ir con un conductor de camión y unos cuantos reclutas a buscar los CHUSCOS de pan que se servían al día siguiente en el RANCHO.

En aquella época teníamos que acercarnos a una panadería que había en la entrada de Poio, después de pasar el Puente de la Barca, dicha Panaderia tenía un convenio con el CIR para servir durante todo el año el pan a toda la Tropa, mandos incluidos.

Esta Panaderia estuvo durante años realizando ese servicio hasta que se construyó una en el propio CIR.

También tuve algún fin de semana que tenía que acompañar a los Pili y Mili, es decir los que hacían la función de Policía Militar, parejas de soldados que tenían como objetivo controlar la mayoría de las veces en el centro de la cuidad que todo aquel soldado que iba con su TRAJE DE ROMANO, es decir ir de BONITO, o como era también conocido UNIFORME DE PASEO, y si era pillado por la calle sin gorra,con un botón desabrochado de la guerrera, con las botas sucias, o haciendo gestos, palabras mal sonantes etc. eran inmediatamente requeridos para tomar nota del nombre para posteriormente fueses arrestado.

Fue una experiencia inolvidable, tanto para lo bueno como para lo malo.

A quién no le viene a la memoria : METER UN PURO, SALA DE BANDERAS, CAPAR LA GORRA, ORDEN DEL DÍA, RETRETA, CUARTELERO, CASCORRO, PELUSA, CHUSQUEROS, RETÉN, SANTO Y SEÑA, ESCAQUEARSE, ORDENANZA, RADIO MACUTO y por supuesto BROMURO…..

MIS FOTOS :

Mis pases  para poder comer y dormir fuera del recinto militar :

CON LOS COMPAÑEROS :



CON MIS RECLUTAS :



DE GASTADOR :

DESFILES, JURAS DE BANDERA…




MOMENTOS INOLVIDABLES….


LA BLANCA :

9/9/18 Después de 40 años  Antonio Martín y yo volvimos al lugar….

26/03/2019, co Alférez Dapena :

12/09/18 Artículo en La Voz de Galicia :

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2018/09/12/cuarenta-anos-amistad-prueba-balas/0003_201809P12C8991.htm

Un ejemplo de cómo es un CIR * (4)

Los veteranos nos iban indicando el camarote que nos correspondía a cada uno y lo que teníamos que hacer cada uno, ir a recoger el uniforme, cortar el pelo, el horario, los servicios….y cada dos por tres teníamos que formar, el control era absoluto, el capitán de la compañía quería tener al momento control total sobre cada uno de los reclutas que componían el remplazo a su mando.

EL CIR Nº 13 de FIGUEIRIDO en aqueles anos *(3)


Después de 39 años volví a subir a Figueirido, en representación del Casino Mercantil asistí a la celebración de la Inmaculada *(5)




Susana Regueira no ano 2009 *(2) escribe este artigo sobre o cuartel de Figueirido, publicado no Faro de Vigo :

S. REGUEIRA / PONTEVEDRA A finales del siglo XIX, en plena guerra contra Estados Unidos, el Estado proyecta una red de defensa de las costas ante una posible invasión norteamericana. Arranca así la instalación militar de Figueirido, que no obstante no adoptaría la forma de cuartel hasta mediados de los años veinte, en concreto en 1924 con la instalación en la parroquia pontevedresa del Regimiento de Artillería Ligero número 15.

Cuando se inicia la Guerra Civil una década más tarde el acuartelamiento, que había sufrido un importante abandono, era poco más que un espacio ruinoso, lo que no impidió que fuese utilizado para encarcelar a aquellos soldados sospechosos de simpatizar con las organizaciones obreras. Hasta ahí, la historia conocida; la desconocida sorprendería este año incluso a los mismos responsables de Defensa, ya que durante décadas los archivos de Figueirido permanecieron perdidos y el pasado más siniestro de la instalación se borró de la memoria colectiva.

El investigador Xosé Enrique Acuña (autor del libro “A resistencia antifranquista en Galiza” y comisario de la exposición “Memorial da liberdade. Represión e resistencia en Galiza. 1936-1977”) vació diversos archivos hasta localizar finalmente las órdenes que en 1938 dieron un siniestro giro al acuartelamiento.

El Ejército cumple ese año el encargo de convertirlo en “Puesto de concentración de sospechosos” y ceder parte de su gestión interna y la dirección a las autoridades judiciales golpistas.

“É nese momento cando comezan a chegar ata Figueirido numerosas expedicións de prisioneiros republicanos capturados en rexións fronteirizas con Galicia”, explica el experto.

Tras la caída de los frentes limítrofes, especialmente el de Asturias, llega a superarse la cifra de mil presos concentrados.

La mayoría llega en vagones de transporte de ganado, amontonados y atados entre ellos tras haber sido traslados desde Gijón hasta A Coruña por mar. Custodiados por guardias civiles o por soldados, son desembarcados en la estación de Pontevedra o en el apeadero de Figueirido y realizan a pie el último tramo por el monte hasta llegar al acuartelamiento.

Lo que les espera es casi peor que la muerte: “Viviron unha sucesión de penalidades, a nula calidade da comida e, sobre todo, a práctica ausencia de auga o que fixeron foi xerar un cadro de mortes por desnutrición e enfermidades varias que sitúa a Figueirido como un dos campos de concentración franquistas máis duros de Galicia”, indica Enrique Acuña.

Éste también descubrió que, a pesar de las amenazas y del hambre, no pocos de los vecinos de las parroquias de Salcedo, Bértola y Figueirido se arriesgaron para ayudar a unos presos concentrados a cientos de kilómetros de sus familias y sus vidas.

Ésa es precisamente una de las claves que explican por qué el campo de concentración cayó en el olvido: la gran mayoría de sus víctimas procedían de otras provincias y Pontevedra vivía en ese momento su propio horror, como acreditan investigadores como Luis Lamela.

Éstos contabilizan cientos de víctimas en la ciudad cuando menos hasta marzo de 1937.

En Pontevedra operaban desde el mismo momento de la insurrección en Marruecos tres unidades de represión: los requetés (los menos estudiados), los falangistas que se encargaron de los paseos y “sacas” en la provincia y la tristemente célebre Guardia Cívica de Victor Lis Quibén, paramilitares a los que se atribuye en exclusiva la práctica totalidad de las torturas y asesinatos registrados en la comarca de la ciudad del Lérez.

Como una isla aparte, el campo de concentración de Figueirido vivía meses después escenas semejantes a las retratadas en Auschwitz o Munchausen: presos esqueléticos, numerosas muertes por desnutrición y sed y todo tipo de penurias para sobrevivir. 

“No caso dos internos de oficio artístico ou artesán, ofrecían as súas creacións a cambio de alimentos ou tabaco, en moitos casos, aos propios militares. Nese tempo a instalación contaba con centros de internos”, explica Acuña.

Éste también descubrió que la solidaridad con los penados no sólo puso en riesgo a los vecinos que ayudaron a los presos sino que “tamén lle custou a vida a un cura actuante na parroquia de Figueirido, xestor da recolecta de moitos víveres, cando morreu vítima dunha caída accidental dentro do mesmo cuartel”.

Los muertos se contaron por decenas. Por proximidad, la mayoría eran enterradas en una fosa común en el cementerio de Salcedo. Los que por su importancia y gravedad lograban ser trasladados al Hospital Provincial y fallecían, también tenían como destino impersonales tumbas, en este caso en San Mauro.

Semejante destino les esperaba a las víctimas de ejecuciones sumarias efectuadas tras sentencias en consejos de guerra. Eran trasladados desde el mismo cuartel o desde A Guarda, donde se ordenaron 200 órdenes a muerte y al menos se ejecutaron 156 en la antigua tapia de Tafisa.

“Desde 1938”, explica Enrique Acuña, “unha reiterada serie de xuízos sumarísimos decimaba a poboación recuída na Guarda. Alí, os condenados a morte, logo de sesións no propio colexio dos Xesuítas, eran trasladados á prisión de Figueirido, convertida nunha especie de corredor da morte onde os presos agardaban o seu traslado a Pontevedra, lugar onde se verificada a súa execución”.

Su destino final era el mismo que el de decenas de presos políticos asesinados en los meses anteriores: una tapia situada en A Seca, en las inmediaciones del río Lérez, donde eran pasados por las armas. El número de fusilamientos fue tal que los niños pontevedreses de los años setenta todavía jugaban con los casquillos encontrados en la llamada “tapia de Tafisa”, en cuyas inmediaciones se levantó recientemente un monumento a los represalidados.

Los encargados de perpetrar los fusilamientos eran piquetes que, tras la muerte de los presos políticos, trasladaban los cuerpos a una fosa común del cementerio de San Mauro.

Con todo, los historiadores también han contado que “no propio cuartel de Figueirido se realizaban execucións e, neste caso, os masacrados soterrábanse no cemiterio parroquial de Salcedo; foron episodios que, como todo o que rodeou á violencia criminal da Guardia Cívica ponteveresa, tentaron agachar e botar por riba deles o esquecemento”, recuerda Enrique Acuña.

Éste es uno de los investigadores que reclama que el cuartel de Figueirido rinda ahora, al conocerse el capítulo más negro de la historia de la instalación, el merecido homenaje a quienes fueron sus más inmerecidos ocupantes, que sufrieron durante meses el hambre y las humillaciones. Para ellos escribió Séneca: la muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.

 

AÑO 1965


Encontrei estas fotos que publicou nunha paxina sobre a mili *(1) nelas aparece un alférez mui coñocido é que vivin momentos con él……



JOSE LUIS RODRIGUEZ, Veterano del 79 nos manda estas dos fotos y nos dice:

Adjunto remito fotos de la Cía. de IMEC, aspirantes a Sargentos, Armas y Especialistas, en el primer ciclo de formación, de setiembre a diciembre de 1979. La foto está tomas en unas gradas que había frente al edificio de academias y mayoría del CIR 13 (Figueirido). El primero de la derecha en la primera fila, el alférez de infantería en prácticas D. Pío Cabanillas. Y el cuarto, el capitán de mi sección, D. Carlos Flores Alonso, “Tío Charlie”. Yo soy el que está en la quinta fila, segundo por la derecha. Espero que resulten de tu interés. José Luis Rodríguez.


*(1) http://www.fotosdelamili.com/DW3_E_TIERRA-1979.html

*(2)http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2009/02/01/pagina-negra-cuartel-figueirido/293285.html

*(3) http://cir13.blogspot.com.es/

*(4) https://youtu.be/8K69LdKbjPg

*(5) https://youtu.be/jjfKnUMwqsU