CITAS LITERARIAS (10) VIDA GALLEGA

VIDA GALLEGA : UNHA CRÓNICA ABERTA NA GALICIA DO SÉCULO XX

A aparición en 1909 da revista gráfica VIDA GALLEGA foi todo un acontecemento.

Foi unha revista ilustrada que tivo coma obxetivo principal o de informar a toda Galicia é a comunidade de galegos emigrados por todo o mundo.

O seu fundador foi Jaime Solá Mestre.

En un dos números relacionados co ano 1923 aparece unha páxina sobre a parroquia de Cerponzóns, as imaxes son xa coñocidas por muitos de nos.

Debaixo de cada imaxen hai varios textos, que os escribo seguidamente :

LA FIESTA DE LA ALDEA : EN CERPONZONES.

La cortesía sin límites de Don Manuel Lareo, abad de Cerponzones, nos llevó a la fiesta que el mocerío femenil celebra en la elevada iglesia parroquial. A la vista de ésta hacemos nuestra primera fotografía , donde hay un lindísimo crucero. Y después, aún de mañana, oímos al maestro Ruibal y a sus profesores de la banda popular de Pontevedra :


Las mozas se agrupan en la escalinata de la Iglesia, mientras los mozos hacen rancho aparte. El músico de la caja hace de mozo temporal :


La procesión, alrededor del templo, tiene toda sencillez y el encanto de estas fiestas campesinas :


Por la tarde, antes de marchar, cuando los mozos se están templando todavía cabe el rico néctar de estas vides, podemos ver las primeras danzas de las mozas. Y, en seguida, el Sr. Lareo y sus cultos invitados nos despiden con la misma cortesía que nos condujo a tan simpáticas y bellísimas alturas. Y queda Cerponzones a la espalda, envuelto en las cadencias de la banda de Ruibal :

CITAS LITERARIAS (9) CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS.

CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS (Tomo XL, fascículo 105)

A PEDRA PINELA-MARCO DE COTO
A cuestión pois é coñocer o punto onde se achaba o derradeiro: Marco do coto a “PEDRA PINELA”.

Os devanditos protocolos, dinnos con toda certeza que a tal piedra Marco do Coto, achabase no meio da Ría de Pontevedra; que a ela chegábase polo camiño do embarcadeiro da Barca da Mercé, lindeiro como se sabe da Campañó e San Salvador de Poio; sobro do embarcadeiro o Marqués de Riestra nos derradeiros anos do século XIX, mandóu enxergar unha ponte de madeira, logo á de pedra, cemento e ferro, segun se acha no intre.

Nos derradeiros meses do ano 1988, co gallo de unha nova e mais ampla estrada pola beira do Lérez cortaron a Ponte da Barca. O traballar más cimentacións para os novos arcos de paso para a dita rua e rebaixar as terras para a estrada; a beiriña da Ponte e banda de Pontevedra a esquerda do Rio, a meiados do derradeiro século debeu acharse case que no meio das augas, como din os documentos, sobro de todo nas mareas outas.

¿Será esta longa pedra, arestora descuberta e que poidemos ollar dinamitada os poucos días para dar paso comenente a pista de rodaxe para a ampla e nova rua de Beiramar pontevedresa a PEDRA PINELA ?

Coidamos que é o mais probable. De ser esto así teriamos o descuberto a tantas veces nomeada PEDRA PINELA e Marco do Coto, que divideu as terras episcopais pontevedresas, as mosteirais de Poio e Lérez e as parroquias de Campañó, Santa María de Pontevedra, San Salvador e San Xoán de Poio.

Dende as liquidacións das xurisdiccións señoriáis polas Cortes de Cádiz ó xurdir os novos concellos, entre estes e efémero de Alba, formado polas parroquias de Campañó, Cerponzóns e Lérez no 1835 integrado no de Pontevedra tamén para éstes a PEDRA PINELA foi punto de referencia para encetar os lindeiros de Pontevedra e Poio.

O morno sol de outono quentóu por alguns días a PEDRA PINELA para definitivamente desaparecer impiedosamente mordida polos aceirados dentes dos artefactos modernos.

CITAS LITERARIAS (7) LA GRAN OBRA DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO

No capítulo VI, encontramos unha referencia que fala do lugar de Leborei :
LEBOREI

El Camino entra ya en Leborei, todavía en la misma parroquia de Cerponzóns, un tranquilo lugar donde el bosque deja paso a los hórreos y casas de piedra, continuando por una bellísima y habitualmente enfangada senda, que por veces va profunda y enlosada. Si es primavera, por aquí acompaña el canto solemne del mirlo (capaz, él solo, de llenar la calma de una tarde con su canto) , e el festivo del ruiseñor, mientras bandas de gorriones mantienen escandalosas refriegas con una desvergonzada urraca.

CITAS LITERARIAS (8) LA GRAN OBRA DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO

LA GRAN OBRA DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO.

No capítulo VI aparece reflexado o seguinte :

O CASTRADO
Una bonita pontella sobre el río, en el lugar de O Castrado ( parroquia de Cerponzóns), y el pequeño remanso que surge en el medio del bosque invitan a detenerse.
El entorno natural que rodea aquí al peregrino tampoco pasó desapercibido a sus antecesores en el Camino. Si bien los peregrinos en sus relatos siempre han tendido a apuntar los aspectos prácticos de sus muchas veces difícil marcha, no han faltado tampoco los que se han parado a contar la hermosura natural que los envuelve. Así, Corsini, uno de los relatores de la comitiva de Cosme de Médicis, nos detalla, después de pernoctar en Pontevedra, que el Camino de Padrón tiene apenas seis leguas de distancia, y es muy montañoso y habitado en algunas partes, con muchos frutos y abundante agua en el valle.

En términos parecidos abunda también Domenico Laffi, uno de los jacobeos más conocidos de todos los tiempos, que peregrinó reiteradamente a Santiago.

En su libro “Dalla tomba alla culla é un lungo passo”, dónde refleja su impresión:

“Costeando el camino por toda la orilla del Océano Atlántico, encontrándose continuamente hermosas ciudades, bonitos países, ricos en limoneros, cedros, naranjos, no solo en jardines sino también en los campos, siendo muy curioso ver en los bosques juntos y mezclados, robles, castaños y otros árboles, naranjos y limoneros, nacidos ahí naturalmente y de altura como los demás árboles.

CITAS LITERARIAS (6) ASC. SOCIO-PEDAGÓXICA GALEGA, 19/11/2000

ASOCIACIÓN SOCIO-PEDAGÓXICA GALEGA

CASTELAO. CO PENSAMENTO EN GALIZA
ACTAS DO CONGRESO

 (Pazo de Cultura de Pontevedra, 19/20 e 21 de outubro de 2000)
A EVOLUCIÓN DO PENSAMENTO DE CASTELAO

(Manuel Rei Romeu)
1. Vixéncia e integridade do compromiso de Castelao.

2. A etapa prenacionalista.

3. Etapa nacionalista : o pensamento político na obra artística.

4. Etapa nacionalista : o pensamento político :

Este punto está dividido en catro partes…
1-Federalismo e antiimperialismo 

2-Galiza nación.

3-Direito de autodeterminación :

Neste punto recollo o que di o conferenciante en relación con Cerponzóns:



…O alleamento dos galegos é como un andácio, mais tamén é posíbel achar no fondo das conciéncias un natural e primitivo sentimento de apego, parafraseando a Castelao, unha ” queréncia” similar a dos cabalos ( a comparación é ilustrativa !) cando regresan con ledícia á corte. E Castelao arela que esta “queréncia”, a nivel intuitivo é sentimental, se troque en conciéncia plenas exercício da cidadania e da dignidade. Como interpretar, se non, a malversación do patriotismo do tamborileiro de Cerponzóns ( nunha anécdota recollida en Sempre en Galiza, p. 238), que ten a pátria mistificada, mais sente ben cal é o obxecto amado :

Cando foi a Madrid o coro galego de Feixóo levaba consigo un tamborileiro de Cerponzóns, un vello que nunca saír a de Galiza. Cando xa levaban quince días en Madrid, o tamborileiro, apouvigado pola morriña, dixolle á Feixóo: ¡Eu quero irme a Hespaña!. Pois ben; aos galegos que falan de Hespaña e sóio levan no sentimento a imaxe da súa terra, eu quero decirlles que a nosa Terra é unha Patria (…)
4-Democracia e liberdade.

CITAS LITERARIAS (5) DIARIO DE PONTEVEDRA 02/03/1917

ELECCIONES PROVINCIALES EN PONTEVEDRA.
“Según habíamos anunciado, se abrieron ayer los Colegios de este término municipal, para la antevotacion que solicitaron los caudillos republicanos señor González Paz, Alonso y García. El movimiento de electores fué muy escaso y la desanimación en los Colegios casi completa. En algunas secciones estaban los señores de la mesa a la puerta de los Colegios conversando apaciblemente con los muñidores. No había realmente que hacer. Los electores se habían declarado en huelga.

Lo mismo ocurrió en las parroquias vecinas a pesar de que los obreros de que los obreros, aconsejados por los republicanos dejaron de trabajar ayer y perdieron su jornal para dedicarse a la caza de votos. Algunos obreros iban humildemente a votar, formando pequeños rebaños, pero otros, más independientes y bravos, se negaron a ello, sin temor a las multas y a los perjuicios con que les amenazaban los que se llaman defensores de la libertad individual.

En Salcedo, diez o doce obreros a quien un cacique socialista obligaba a votar, entraron en el colegio y en efecto proclamaron a los monárquicos para demostrar así que no admiten imposiciones y que se ríen de eso de las multas.

Iguales casos se dieron en Mourente y Marcón.

A los colegios de esta capital, acudieron espontáneamente muchos electores, entre ellos no pocos obreros, a proclamar a los monárquicos a pesar de que estos no lo habían solicitado.

Se vió ayer, en el elemento obrero un honrado afán de independencia que merece nuestra simpatía porque era público y notorio que elementos extraños a dicha clase no se cansaban de propagar que ellos manejaban a su gusto a los trabajadores de Pontevedra y sus parroquias.

Los mismos que se llaman defensores del sufragio hicieron ayer una verdadera salvajada electoral, en Cerponzones, y por cierto que la hicieron tan burdamente que parece la obra de un principiante inexperto en estas materias. Ni siquiera se cubrieron las apariencias.

A las siete de la mañana se obligó al presidente y a los adjuntos a firmar el acta y alguien se la guardó con 256 votos o sea los mismos que contiene el censo incluyendo muertos, ausentes, enfermos y los numerosos traficantes que ayer concurrian a la feria de Pontevedra.

A las tres y cuarto, aparecieron en dichos colegios nuestros amigos con el notario Sr. Lopez de Haro y se levantó la oportuna acta haciendo constar que la mesa se había retirado antes de la hora reglamentaria y que desde las ocho de la mañana no habían entrado allí más que doce o quince electores.

No nos extraña que después de esto hubiera silbidos contra los que llamándose vigilantes de la pureza del sufragio, hacen atrocidades como la de Cerponzones.

Ahí tienen los obreros un doloroso ejemplo de caciquismo dentro de una parroquia que se quiere hacer pasar por republicana.

¡ Pobre república y pobre libertad! si tienen devotos tan puros como los que ayer en Cerponzones secuestraron la voluntad de 256 electores muertos y vivos.

Por cierto, que el colegio estaba instalado en el local de la escuela, que más bien parece una cuadra.

Los allí presentes decían escandalizados: ¿pero es posible que esta desgraciada parroquia de Lérez tenga 5 concejales republicanos en el municipio y no se hayan cuidado de proporcionar a los niños más que un establo miserable como escuela?

Y basta de comentarios por hoy. A noche se habían recibido aún las actas de Cerponzones, Marcón y Lourizán, que seguramente no han de hacer alterar la escasa antevotación de los republicanos.” 

LOS MUERTOS QUE VOTARON EN CERPONZONES

” Para que el pueblo se entere una vez más del milagro electoral de Cerponzones, diremos que en aquella acta aparecen votando a los regenadores republicanos no solo todos los enfermos, ausentes y moinantes, sinó los ciudadanos siguientes:

José Manuel Villaverde Tilve, fallecido el 9 de Abril de 1916

Manuel Tilve Castro, fallecido el 4 de mayo de 1916

Rosendo Nieto Veloso, fallecido el 12 de septiembre de 1916

Antonio García, fallecido el 22 de septiembre de 1916

José Casas Vieites, fallecido el 29 de noviembre de 1916

Manuel Vieites Blanco, fallecido el 1 de diciembre de 1916

Francisco Barragáns Blanco, fallecido el 4 de febrero de 1917

y quince o veinte individuos que están en el cementerio desde los años 1914 y 1915

¡ quién había de decirles que por arte de moralidad electoral republicana habían de resucitar todos para votar en Cerponzones el día 1º del mes actual.

Y a pesar de todo esto la Junta del Censo declaró buenos estos votos.

¿ si tendrán razòn los republicanos al quejarse de que la tal Junta procedió injustamente?
PALABRAS DE UN OBRERO SOBRE EL CASO DE CERPONZONES

¡Oigan los agricultores!

Cuando los republicanos empezaron a pedir votos entre nosotros los obreros y agricultores, nos pareció que era un sueño lo de ir a la Diputación y así se lo dijimos a los cuatro o seis individuos que recorrían las parroquias prometiendo el oro y el moro.

Pero los republicanos nos tapaban enseguida la boca diciendo que iban a la lucha sin esperanza de ganar, pero que esto era un ensayo para educar al cuerpo electoral, para enseñar a los agricultores, a practicar honrradamente el voto, para que no se perdiera la costumbre de ir a las urnas.

Aún recuerdo que una noche muy lluviosa por cierto, vinieron los republicanos al lugar de Pidre, en Cerponzones, y estuvimos más de 30 vecinos oyendo su predicación.

Aquellos hombres se volvían locos diciendo que los monárquicos daban pucherazos en todas las elecciones y que los republicanos tenían que acabar con eso, sobre todo en las parroquias, para que el pobre labriego se acostumbrase a las antevotaciones y pasaron 10 días después de aquel mitin y cual no sería nuestro asombro al ver que el primer pucherazo lo dan los republicanos, y para más en la escuela de Cerponzones.

Yo me encaré aquella misma noche con dos charlantes republicanos y les pregunté si esa era la moralidad republicana y la educación electoral que iban a dar en las aldeas. Entonces uno de ellos tuvo el descaro de decirme que en el pueblo está mal que se haga eso, porque hay gente civilizada, pero que en la aldea eso no tiene importancia porque los agricultores no se incomodan aunque los engañen y les hagan trampas.

Esta explicación fue lo que mas me sublevó porque se ve que los republicanos que predican la igualdad tienen a los labradores por una raza diferente de la del pueblo y pueden engañarla.

Ya lo sabéis obreros del campo: en el pueblo no se pueden hacer pucherazos, pero en Cerponzones y en las demás aldeas, se puede hacer todo porque sois borregos.

Esta es la sana doctrina de los republicanos que querían luchar, no para ganar sino para enseñarnos educación electora.

CITAS LITERARIAS (4) CARAS DE PONTEVEDRA (CERPONZÓNS)

CARAS DE PONTEVEDRA (2005)



Un volume que recolle boa parte da historia de Pontevedra, donde Francisco Calo Lourido, xunto as fotografías de Xosé Luís Alonso, fan referencias tamén de Cerponzóns.

Comparto os textos é as fotografías que teñen relación coa nosa parroquia :
dos rostros de pontevedra

(Francisco Calo Lourido)

A REPRESENTACIÓN DO FULGOR



…védelos na freguesía de Santa María de Ponte Sampaio, na de San Martiño de Verducido, onde abondan os anxos, inxenuas caras de animais e outro expresivo demo, de cornos pequenos que contrastan cos revirados de San Miguel de Marcón, ben amarrado polo pescozo, o mesmo que o de San Roque ou o de San Pedro de Campañó, de moi triste estampa. ¿ Que decir do de Santo André de Xeve, que xa non ten máis lingua que botar fóra ? ¿ E do de San Vicente de Cerponzóns ? Case produce compasión o coitado…


DAR DE BEBER A QUEN PASA



…Preside San Roque a súa canela en Xeve. Todos coñocedes a historia deste santo tan popular entre vós, que, procedente de francesa Montpellier, peregrinou ata Santiago e se convierten no especialista curador de pestes, chegando na nosa Pontevedra a desbancar nese cometido ao propio San Sebastián.

Sempre o representaron vestido de peregrino, co seu sombreiro, bordón e cuncha e cun cadeliño que lle ofrece un anaco de pan. Na súa vila natal, viste de nobre e o can ten pedigree, pero entre vós tiña necesariamente que ser de palleiro. Agora ben, comparade o pan que lle ofrece ao San Roque da Moureira co que leva o de San Vicente de Cerponzóns. Non é o único animal que hai nesta igrexa, como vedes nos que vos reciben na entrada, aos pes do santo, ou nese porquiño con pinta de no ano.

OLLADAS NOS CAMIÑOS

Os tempos actuais non son dados a erguer cruceiros; máis ben podería dicir que a especulación, as repoboacións forestais e o mal gusto dalgúns, por fortuna poucos, propietarios de casas de campo están levando a ruina e á desaparición moitas destas manifestacións culturais dos vosos devanceiros. Pero sempre haberá alguén que os seguirá a facer, como o que podedes ver en Cerponzóns, cunhas caras que, en todo, se asemellan ás que facían os escultores castrexos, románicos e barrocos.

CITAS LITERARIAS (3) CERPONZÓNS EN SEMPRE EN GALIZA, de CASTELAO.

No ano 1944 publicábase en Bos Aires a primeira edición de Sempre en Galiza.

 O libro que mellor condensa a historia e as esperanzas de toda unha nación vía a luz no exilio hai agora setenta e seis anos. A obra de Castelao é unha colección de ensaios nos que a historia, a cultura, os problemas e a identidade de todo un país abrollan proxectándose cara ao futuro. Desde a súa publicación, o libro no que se recolle o pensamento de Castelao continúa a estar vixente para toda a sociedade galega precisamente pola forza das súas conviccións, a valentía para expresalas e a gran capacidade do autor para transmitir as ideas.
Na seguinte transcripción dun pedazo do texto da obra de Castelao que vou poñer, reflexa a famosa “morriña” galega personalizada nun veciño de Cerponzóns, así como a realidade galega que se vivia naqueles anos…
” … as inxurias e as calumnias que Galicia leva soportado desde que uniuse a Castela e as ultraxes que caeron, a granel, sobre os galegos, mesmo nas Américas castelanizadas. Todo ten a súa orixe na nosa excesiva xenerosidade e na nosa desmedida confianza. Por iso ao mesmo tempo que nós pedimos aos españois unha estimación da nosa natural personalidade tamén pedimos aos galegos unha maior conciencia dos que representan en España e en mundo.

Pode existir algún galego que non senta ferido e que pense que a nosa excitación é innecesaria. Hai en América moitos galegos que non coñecen de España máis que a súa aldea e o porto en que se embarcaron e así non saben doutras patrias españolas. A este respecto debemos referir un sucedido:

Cando foi a Madrid o coro galego de Feijóo , levaba consigo un tamborileiro de Cerponzóns, un vello que nunca saíra de Galicia. Cando xa levaba 15 días en Madrid, o tamborileiro  atafegado pola morriña díxolle a Feijóo : ” eu quero irme a España”, pois ben aos galegos que falan de España e só levan no sentimento a imaxe da súa terra, eu quero dicirlles que a nosa terra é unha patria e que esta patria foi ultraxada  por outros españois a quen só debiamos inspirar agradecemento e admiración. E que non sexa o conto que os galegos, aparentemente renegados, tomen España como a tomaba o tamborileiro de Cerponzóns…”

O Tamborileiro, Manuel Castro.

Castelao sigue escribindo:

Eu sei que tódolos galegos estamos orgullosos de ser fillos da Terra máis fermosa de Hespaña e cicais e máis fermosa do mundo. Pois ben; nin eso foi comprendido e respeitado polos casteláns. E para probalo abondará transcrebir algúns aldraxes en verso -en verso, para que doian menos- debidos ao enseño dos escritores de Castela :
Reino infeliz, país desventurado,

De España muladar, rincón del mundo,

Entre tinieblas siempre sepultado,

Áspero, duro clima, tiempo airado,

Infeliz, bárbaro trato, signo inmundo.

Anónimo.

CITAS LITERARIAS (2) programa Festas 2003

PREGÓN ANO 2003

A nave do rei Teucro rodeou Ons polo sur, propiamente Onza, e enfilou a ría polo medio e medio. Atrás quedaba o Atlántico proceloso e escuro. A ría semellaba máis o seu Mediterráneo familiar. A babor, Cabicastro; Udra, a estribor. Viento do Oeste, forza tres, con rachas de marexada a forte marexada. O almirante da nave, un corintio veterano da guerra de Troia, outeaba o horizonte con potentes anteollos. O monte de Castrove ao norte, o Domaio ao sur e, ao lonxe, polo leste, as estribacións do Suído, o Cando e o Candán pechaban as vistas contra o ceo azul bretemoso do estío galego.Observando o Candán con detemento, o almirante alporizouse e avisou a Teucro da presencia de xigantescos sentinelas de tres brazos e un só pé que daban aviso da súa chegada moviendo os brazos en círculo. Teucro tranquilizouno: ” Non temas, meu almirante; non ves que son aeroxeradores ?”

Desde o alto ata a Ribeiro, seguido o curso do Lérez, o verde devalar de Cotobade, Tenorio, Xeve, e Mourente; no cabo da ría, Pontevedra, a desexada, a añorada Helenes doutrora. Teucro pensaba para sí: ” Se Ulises ten unha Itaca e volve eternamente a ela, ¿ porque eu non hei ter unha Pontevedra e regresar sempre que queira ?”

En tanto sea chegaba polo mar calmo da ría, mariñeiros e pasaxeiros observaban con agrado na ribeira a sucesión de praias, puntas, enseadas, rochedos, piñeirais, esteiros, faros, vilas, peinaos, chalés, urbanizacións, cámpings, paseos marítimos, apaños urbanísticos, chiringuitos, naves industriais, galpóns, recheos incontrolados…que se aliñaban na ribeira. (…)

Pasar baixo a ponte da autoestrada un trirreme griego de seis mastros, torre de mando engalanada en ouro e como mascarón de proa un grifón en marfil e pedrarías foi cousa de ver e provocou algún accidente menor, mais restaurose axiña a normalidade cando se correu a voz de que se trataba dunha atracción sorpresa das festas da Peregrina.

Ao pouco, a nao atracou no peirao das Corbaceiras. Teucro observou compracido o ordenado labor de mariñeiros, salazoeiros, redeiras, mercadores e carpinteiros de ribeira que bulían nunha actividade incesante. Naquel estaleiro cortábanse e arqueábanse as cadernas da nao Santa María; nestoutro construíanse galeóns para a Armada de Xelmírez, que había defender as rías dos piratas normandos; máis alá, buques para a Invencíbel de Felipe II. Uns navíos cargaban viño do Ribeiro con destino a Bretaña; outros, laranxas e limóns para Inglaterra; e outros, quintais de sardiña en salmoira para Andalucía, Valencia e Sicilia.

Nalgunha parte, baixábase sal de Bretaña e de Portugal, panos de Holanda, tesouros de América. No atracadoiro da Barca, dornas e pinazas descargaban peixe: sardiña, pescada, mero, congro, solla, robaliza, ameixas, polbos, luras. As mulleres afanábanse en separar as pezas, en abrir, limpiar e salgar, reparar as redes, arrombar caixas. Os alguacís vixiaban, os mordomos recadaban as alcabalas, os curiosos curioseaban e os turistas tiraban fotos sin cesar. (…)

Teucro descendeu pola escada, digno e señorial, coa coroada cabeza ergueita. “Meu Pontevedra!”, matizaba para sí con fonda emoción. O grego sabía que, no futuro, as súas frases habían ser repetidas por outros e moi celebradas, mais non lle importou. El xa era un héroe histórico, un mito en expectativa da condición de semideus, e, a esas alturas, os dereitos de autor non están protexidos. Seguíao pola escada a súa corte de doncelas exipcias, conselleiros atenienses, capitáns aqueos, soldados espartanos, escravos numidios e tigres malasios. O almirante, de novo solícito, advertiuno: “Señor, as autoridades non acudiron a recibirnos”. “Non te aflixas, almirante; non ves que están de festa?” (…)

Continuaron o seu camiño en dirección a Santa María. Alí, Cornelis de Holanda repartía instruccións a mestres canteiros de Lérez e Cotobade, de Poio e Viascón.

Os canteiros dirixíanse aos aprendices na verba das arxinas mentres tallaban as labras graníticas das columnas e os delicados encaixes das cristarías. Os representantes do Gremio de Mareantes, que promovía e subsidiaba o templo, convidaron o rei a ver as obras. Este preguntou por unha figura empoleirada no alto dos contra frotes. “É o rei Teucro, fundador da cidade-explicou, oufano, o patrono maior”. “Pois non se lle parece. Non vedes que Teucro é máis alto e menos barbado?” (…)

Bailando a escalinata da Enfesta, retiráronse para evitar as présas dos masóns que acudían a unha reunión da loxia Rosa-Cruz de Castroforte del Baralla. Abaixo, gardas armados con espadas de taza e alabarda custodiaban o pazo de Paio Gómez de Soutomaior, recén chegado da súa viaxe ao país dos tártaros como embaixador do rei de España perante o gran Tamerlán.

Teucro apurou o paso e acabaron axiña a Porta da Ponte, con castelo e cárcere, que comunicaba a cidade coa ponte do Burgo. Grupos de peregrinos procedentes do sur dirixían os seus pasos a Compostela tras pernoctaren na vila. Outros viaxeiros entraban na cidade. Un mozo con acento inglés, co seu cabalo cargado de libros, preguntoulles se xa chegara a Pontevedra. “Eu son Georges Borrow. Vendo Biblias e teño curiosidade por coñocer o país.” (…) (https://roquecerponzons.wordpress.com/2020/03/13/george-brown-o-seu-paso-polo-camino-real/)

Indo por Princesa, os visitantes acharon sombra para sestear nunha fermosa praza con rumorosa fonte. “Esta é a praza do Pan”, informounos unha das mulleres que vendían barras e moletes. “Magnífico lugar-dixo Teucro-, digno de min. Debería levar o meu nome. E que fan aquí estas vendedoras, coa de supermercados que hai? Se a praza fose miña, instalaría terrazas e organizaría cine na rúa e festivais de jazz e movida nocturna.” (…)

Chegaron, finalmente, á Ferrería. A praza estaba chea de xentes vestidas de época, cabalos, carros e postos de venda de toda clase de artículos comerciais: artesanías, cestarías, louza, cosméticos, coiros, encaixes, alfaias, froitas e verduras, empanadas, pasteis, bebidas…Os ferreiros ofrecían trebellos de metal, os oleiros, olas, os teceláns, tecidos. Os cegos cantaban coplas e pedían. Contratábanse obras, arranxábanse preitos, discutíase de política, subastábanse escravos, botábaselles gran ás pombas, brincaban os nenos, tomábase o sol. Celebrábase a Feira Franca, privilexio concedido en tempos polo rei Henrique IV, para poñer fin ás festas do verán. Teucro deu liberdade aos membros do séquito, incluidos os tigres, para que mercasen os souvenirs que quixesen para lles levar aos seus cando volvesen. El, como semideus que case era, non tiña familia, así que mercou algo para si mesmo: unha pequena imaxe en madeira de “Teucro valente, fundador de Pontevedra “.

Pola porta de Trabancas, saíron ao camiño de Tui. De novo un enorme xentío bulía arredor dun templo que, pola súa planta, lembraba a cuncha dunha vieira. “Velaí a quen festexan hoxe en Pontevedra: á Virxen Peregrina, patroa da provincia.” “Señor-preguntoulle o almirante -, non debiades ser vos o patrón de Pontevedra?” ” Non, compañeiro. Como lle ía desputar o posto a tan fermosa dama? O meu é navegar, andar, coñocer; non protexer lugares nin outras responsabilidades para as que, como aspirante a semideus, aínda non estou facultado.”

“Vaite de aí, lambón!”, dixo unha voz detrás súa. Volvéronse todos, anoxados, e viron que era un papagaio asomado á fiestra dunha botica. “Tranquilos, amigos-dixo Teucro-. Non vedes que é Ravachol, o verdadeiro segundo patrón de Pontevedra?”

A comitiva tratou de orientarse para examinar o resto da cidade. Pero esta medrara moitisímo no tempo que estiveran fóra: as rúas estendíanse como linguas estrando os antigos campos e os edificios sucedíanse cada un diferente con comercios vizosos nos baixos e atarefados cidadáns a entrar e saír e a andar de aquí para alá.

Ao calcularen que non lles daría tempo a percorrela toda no día, o rei tivo unha feliz idea: alugaron o Vavitrén e, esta vez motorizados, visitaron as novas rúas comodamente e a velocidade, deténdose só o imprescindíbel para contemplar obras e prazas e departir coas persoas: o Hospital Provincial, a praza de Barcelos coa súa feira de gando, Santa Clara, aínda un convento de templarios, o Estadio da Xuventude, a ponte dos tirantes, o Pazo da Cultura, a Caeira, a Ponte da Barca. Volveron polo Paseo de Colón, con rotonda-xardín recén estreada por o de cruzaban as esmorgantes peñas taurinas, para seguiren cara a Campolongo, Lourizán, con protestas contra o ferrocarril a Marín, Salcedo, Tomeza, A Canicouva, Pontesampaio, que estaba sendo atacada polos árabes de Almanzor, Marcón, Mourente, o de acababa de nacer un carballo que viviría centos de anos, Bora, Xeve (San Andrés e Santa María), Verducido, CERPONZÓNS, POR FIN LIBRE DO VERTEDOIRO DE LIXO, Campañó, Alba, Lérez, con fermosísimas xunqueiras e salóns de río onde Martín Sarmiento estudiaba as plantas. Cando xa se facía de noite, entraron de novo en Pontevedra seguindo a beiramar ata os peiraos das Corbaceiras. “Foi todo moi apurado”, queixouse o almirante. “Non te preocupes, compañeiro, é mellor así, non ves que o público xa vai canso de oír a nosa historia?”

A magnífica nave seguía no embarcadoiro, orgullosa, mexéndose nas suaves ondas. Á súa beira, acababan de atracar as naos da Armada Galega que, comandadas por Paio Gómes Chariño, Álvar Páez e Xofre de Tanorio, regresaban triunfais da conquista de Sevilla aos árabes. Gómez Chariño, o soldado trobador, que subía con paso grave as encostas de San Roque, detívose, volveuse e entoou unha cantiga de despedida ao rei heleno, a quen recoñeceu porque ambos eran poetas e visionarios.

Teucro subiu ao barco con toda a corte detrás e, parado nun recanto, deixou que esbarasen polas súas meixelas unhas bágoas de despedida. “Estades ben, señor?”, preguntou o almirante. “Estou; só que me sinto un pouco esquecido. Na cidade, non me recoñeceu ninguén.” ” Recoñeceuvos o trobador.” ” Ese trobador é un morto, só vive na lembranza, nos soños.” Cabisbaixo, ordenou ao almirante enfilar proa en dirección a alta mar. “Meu Pontevedra!”

PREGÓN DO ANO 2003

Manuel Lourenzo González (Vilaboa, 1955)

Profesor e escritor. Alternou a narrativa para adultos coas súas creacións para o público infantil e xuvenil, e foi un innovador do relato breve. Tamén publicou teatro e ensaio no ámbito da didáctica da lingua.

CITAS LITERARIAS (1) programa Festas 1935

A MAÑÁ

Das doce parroquias hirmáns, as mais nugallás-tiña que ser-, as vilengas: Santa María a Maior e San Bartoloméu.
Namentras ístas durmían, xa as outras dez, as labregas, trafegaban por todol-os currunchos do Concello :

Barreran os estrados do paixase dos lixos da noite, ca basoira do abrente.

E muxiran o gando da día, nas cuncas do Lérez; do Alba e do Tomeza.

Segaran o liño das estrelas, e puxéronas a amolcer no corgo da ría.

Pol-a banda de Lourizán xa estaban na iauga, en percura de marisco.

Daquelas, das vilengas, Santa María e pirmeira en se erguer.

Labouse no mar; i-enxugouse no pano da luzada.

San Bartoloméu, non se erguéu deica que lle petaron nas portas as leiteiras: Lérez, CERPONZÓNS, Alba, Campañó, Lourizán, Salcedo, Tomeza, Marcón, Mourente, Bora.

X. Sesto López, en programa Fiestas Agosto Pontevedra, 1935

Xosé Sesto López (Pontevedra, 1909-?).

Cursou estudos de dereito na Universidade de Santiago de Compostela e ingresou como funcionario de Facenda. Posteriormente emigrou a Venezuela, onde foi profesor de Artes. Como escritor figura entre os poetas menores da Xeración do 36.

Colaborou na prensa galega da época como Spes ou Acción.